Monseñor Rodríguez Magro administra el Sacramento de la Confirmación a una veintena de fieles en la parroquia de San Félix de Valois de Jaén

El pasado sábado, 11 de julio, 24 adolescentes y adultos, de las parroquias de San Félix de Valois y la Santa Cruz de Jaén, recibían el Sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro.

Dicha Eucaristía, que comenzaba a las 19.30 horas, en la parroquia de San Félix de Valois, estuvo presidida por el Obispo y concelebrada por el párroco de San Félix, D. Luis María Salazar; el adscrito a la parroquia D. Bernardo Velasco; y el párroco de la Santa Cruz, D. José López.

Los  confirmandos  y catequistas  participaron en las lecturas y en la oración de los fieles. El Evangelio fue proclamado por D. José López.

Homilía
Don Amadeo, comenzó su homilía recordando que la vida de un cristiano es un diálogo permanente con Dios. “Dios no es alguien ausente de nuestra existencia, de nuestra vida, sino que quiere estar a nuestro lado en nuestros problemas y, también, compartir con nosotros nuestras alegrías”. En este sentido el Prelado explicó que “la Palabra de Dios que hoy hemos escuchado, y que siempre escuchamos en la Eucaristía, habla de Dios, pero también habla de nosotros y para nosotros”. Y añadió: “Hoy mismo tenemos unos textos que nos hablan, especialmente el profeta Isaías y el Evangelio de San Mateo, a nosotros, a todos los que estamos aquí, pero que, además, a los que os vais a confirmar os ha descrito muy bien. Ha dicho que vuestro corazón, vuestra vida es la tierra en la que Dios siembra”.

Asimismo, Monseñor Rodríguez Magro continuó dirigiéndose a los confirmandos, para explicarles que “con el bautismo os convertisteis en hijos de Dios, se ha sembrado, también, la palabra misma que es Jesucristo y hoy vais a recibir, nada más y nada menos, que la siembra del Espíritu Santo. Pero ya sabéis, que esto lo hace Dios con nosotros y para nosotros, pero recordad que no lo hace nunca sin nosotros”. Por ello, recordó que una condición imprescindible para recibir un sacramento es que tengamos fe, que seamos consientes de ella y que nos consideremos cristianos. Pero, “otra condición- insistió- es que un sacramento como este se reciba con libertad. Esto significa que acepto libremente lo que Dios, a través de su Iglesia, me va a ofrecer. Por tanto, debéis aceptar la presencia en vosotros del Espíritu Santo que es lluvia y palabra de Dios que llega a vuestra vida  y que, naturalmente, espera siempre frutos”. Igualmente, añadió que “Dios ha sembrado en nosotros lo mejor de sí mismo, porque nos ha dado su presencia y su amor como Padre, nos ha dado la vida en Cristo y nos ha dado el Espíritu Santo que fortalece nuestra fe y nuestra vida, para que seamos testigos del Señor, como va a suceder justamente esta tarde”.

Por último, les recordó que con este sacramento se ha cumplido su iniciación cristiana  y “ahora tenemos que hacer dos cosas. En primer lugar, evitar lo que no sea digno de un cristiano, de un  hijo de Dios. Y, en segundo lugar, procurar poner en nuestra vida lo que mejor os muestre como lo que somos, discípulos del Señor y testigos, con nuestra vida, de lo que Dios ha hecho en nosotros”.

Después, los confirmandos renovaron sus promesas bautismales y, tras la imposición de manos, uno a uno, acompañados de sus padrinos, se acercaron hasta el Obispo para que los ungiera con el santo óleo, recibiendo, así, el Sacramento de la Confirmación.

Tras un bello canto al Espíritu Santo, el Obispo quiso felicitar a los párrocos, a los catequistas, a los confirmandos y sus familias, así como a las comunidades parroquiales.

Finalmente, la celebración culminaba con una foto de familia.

Galería fotográfica: «Confirmaciones en la parroquia de San Félix»

Compartir: