Misa de acción de gracias por la ordenación presbiteral de Miguel Conejero

El domingo 30 de junio, en la parroquia de San Miguel de Andújar, tuvo lugar la santa Misa en acción de gracias por la ordenación presbiteral de D. Miguel Conejero que tuvo lugar un día antes en la S. I. Catedral de Jaén. La Eucaristía, presidida por el nuevo presbítero, fue celebrada por la familia del ordenado, amigos y multitud de fieles y sacerdotes para dar gracias por la ordenación de este nuevo sacerdote para la Iglesia de Jaén.

La liturgia empezó con la procesión de entrada hasta la llegada al altar. Tras el saludo y un breve y sencillo acto penitencial se entonó el canto del gloria y la oración colecta. La liturgia de la palabra comprendió las lecturas propias del domingo (Primera de Reyes, salmo 15, Carta a los gálatas, y evangelio de Lucas). D. Miguel, partiendo del axioma “los cristianos celebramos lo que vivimos” y centrándose en el gesto de la comunión, aprovechó la ocasión para explicar en su homilía, la necesidad de vivir plenamente la comunión y la unidad en la Iglesia, integrando todo don y carisma, sobre todo, aquellos de reciente inspiración, como dato previo para toda celebración, y sobre todo, poder dar a conocer a todos a Jesucristo, quien nos da la auténtica libertad.

Tras la oración de los fieles tuvo lugar la profesión de las ofrendas y toda la liturgia eucarística: oración sobre las ofrendas, prefacio, santo, consagración y plegaria eucarística. Finalmente, se llega al rito de la comunión en que, tras el padrenuestro, los fieles comulgaron recordando la importancia de la comunión y la unidad de la Iglesia.

Tras un breve silencio, y la oración final, D. Julián Gutiérrez dijo unas palabras sobre la trayectoria de D. Miguel, citando la importancia del papel de sus padres en su educación y vocación cristiana para dar gracias a Dios por todos sus bienes. Y, con la bendición y despedida, todos los fieles se retiran no sin antes acercarse a D. Miguel para venerar sus manos como signo de su consagración. Demos gracias a Dios por su amor y pidamos para que su Iglesia permanezca siempre atenta a sus palabras.

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