Mañana beatifican al  P. Tiburcio Arnaiz Muñoz S. J. que también evagelizó la Diocesis de Jaén  

 

Mañana, 20 de octubre, será beatificado en  la Catedral de Málaga,  el P. Arnaiz S. J., como popularmente le llaman los malagueños; ciudad en la que murió  y donde su memoria permanece viva después de casi un siglo. Pero su enorme labor evangelizadora se extendió por muchos puntos de Andalucía, entre ellos algunos puntos de nuestra Diócesis.

Su vida discurrió entre 1865 y 1926. Vallisoletano de nacimiento y crianza, llamó a las puertas de la Compañía de Jesús, en el noviciado de Granada, con 37 años cumplidos,  después de haber ejercido como párroco durante más de una década. “Cuando se murió mi madre, fue tanto lo que sufrí que decidí morir a todo lo que no fuese Dios”, confió a unos amigos años más tarde. El Señor lo llamaba a una entrega más radical y generosa.

En 1912 los superiores lo destinaron a Málaga, en esta ciudad pronunció sus últimos votos. Le parecía que había llegado tarde, por lo que hizo en el secreto de su corazón un pacto con el Corazón de Cristo, le propuso que le concediese tan solo diez años de vida, que él los emplearía en “matarse” por su gloria.

Llevó a cabo una ingente labor en  la diócesis malacitana, en favor de los más olvidados de la sociedad. Fue capaz de implicar y entusiasmar a un considerable número de seglares en sus apostolados, creando así un verdadero voluntariado, iban a las barriadas de la periferia de la ciudad e incluso llegaron a desplazarse a campos y aldeas durante varios meses, impartiendo a sus moradores clases de alfabetización y cultura general a la par que las nociones más elementales de la fe. Esta labor de  sus catequistas continuó después de fallecido el P. Arnaiz en la Obra de las Doctrinas Rurales, y desde entonces, muchos lugares del territorio jienense han sido objeto de su apostolado…

Dirigió un sinfín de tandas de Ejercicios Espirituales a religiosas, sacerdotes, maestros y seglares, recorrió cerca de ciento cincuenta pueblos de la geografía andaluza, predicando Misiones Populares, sembrando la  palabra a tiempo y a destiempo, “Teniendo una eternidad para descansar, ¿para qué queremos aquí descanso?”, solía decir a quienes lo invitaban al reposo.

Fundador y promotor de varios turnos de la Adoración Nocturna, fomentó por donde pasaba el Apostolado de la Oración y las Conferencias de San Vicente de Paul, consagró innumerables hogares y pueblos al Sagrado Corazón de Jesús…

La Diócesis de Jaén fue también testigo de  su fervorosa palabra y de la virtud de su vida. Predicaciones, novenarios, triduos, Misiones Populares, en Alcaudete y Úbeda…

La  fama de hombre de Dios aumentaba de día en día y hechos extraordinarios, que el Señor se digna conceder a veces a sus escogidos, no hacían sino confirmar la aureola de santidad entre el pueblo sencillo.

Al morir, el 18 de Julio de 1926, el cadáver fue expuesto durante tres días para la veneración de los fieles, que en ingente multitud acudían a darle un último adiós. San Manuel González lloraba ante sus restos, y en la oración fúnebre que pronunció lo definía como “un persuadido, un enamorado, un loco de Jesús”, a la vez que llamaba con ahínco a todos los presentes a la santidad, a ser  otros “padres Arnaiz”.

En www.padrearnaiz.es, se encuentra toda la información sobre la beatificación, además de numerosos detalles de la vida y virtudes del nuevo beato, testimonios de quienes lo conocieron, favores, material didáctico para catequesis y clases de religión, etc. Desde estas páginas invitamos a todos  conocerlo mejor y a participar en el evento que tendrá lugar, Dios mediante, en la ciudad de Málaga, en cuya iglesia del Sagrado Corazón reposan sus restos.

Compartir: