Los sacerdotes diocesanos se reúnen en el Santuario de la Virgen de la Cabeza para celebrar sus ejercicios espirituales

“Se reunieron los apóstoles con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñando, Él les dijo: “Venid conmigo a un lugar  retirado y tranquilo y descansad un poco” Mc. 6,30-31.

Esta historia se viene realizando permanentemente desde la época de los Apóstoles. El apóstol  de  Jesucristo necesita y ha necesitado siempre  reunirse con su Maestro, y hablarle de las tareas que lleva entre sus manos, que no es otra que la que Jesús ha realizado: proclamar el Evangelio y acompañarlo  con el testimonio.

Este encuentro lo realizamos los sacerdotes muy a menudo cuando nos reunimos con él y le hablamos de cómo marcha la Nueva Evangelización, nuestro proyecto diocesano, nuestras tareas pastorales, nuestra vida de la Parroquia…

Sin embargo, estos encuentros con Jesús son importantes pero  no bastan. Por eso Jesús, que conoce nuestra fragilidad, nuestros cansancios…, nos invita personalmente a cada uno de sus colaboradores más íntimos, sacerdotes, obispos como un día  lo hizo con sus apóstoles, “venid conmigo a un lugar retirado, tranquilo, descansad un poco”.

Esta invitación sabe a algo hermoso, necesario, preciso y conveniente. Porque el mismo Jesús lo dijo: “Sin mí, no podéis hacer nada”. (Jn.15,5). Y “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y encontraréis vuestro descanso” (Mt.11,28).

Esta experiencia es la que hemos realizado un pequeño grupo de sacerdotes de la Diócesis. Hemos acudido a la invitación que Jesús nos hace cada año, a través del  Obispo a  retirarnos con Él para hablarnos al corazón.

Esta vez el Señor se ha servido de su sacerdote, el padre D. Gabriel Cruz Chamizo de la Diócesis de Mérida- Badajoz para hablarnos al corazón y renovar nuestras fuerzas espirituales y pastorales. Han sido cinco días de retiro, del 3 al 7 de Septiembre, en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, bajo la mano protectora de la Virgen, nuestra Madre y Patrona

D. Gabriel, sacerdote con gran experiencia pastoral y espiritual nos ha ayudado a poner al día nuestra identidad sacerdotal, centrando nuestra atención en la llamada, el envío y la misión que el Señor nos ha hecho, resaltando la importancia de que el sacerdote ha de ser el comunicador de una experiencia vivida: el encuentro con Jesucristo, Buen Pastor.

Resaltaba que no puede haber envío y misión, sin seguimiento. Lo que supone haber sido seducido por Jesucristo, tener una confianza ilimitada en Él, y una gran fidelidad como base del ministerio.

Todo ello es gracia de Dios que hemos de pedir constantemente y una actitud de conversión permanente, que forma parte de la existencia cristiana y por supuesto de la vida del sacerdote.

Antes de meditar el Misterio Pascual de Cristo, nos presentó dos temas prácticos para nuestra vida: La figura de María y la Oración en nuestra vida ministerial.

La tarde del jueves realizamos una oración ante el Santísimo recorriendo la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, viendo como hoy sigue sufriendo y muriendo en los hermanos que sufren…Terminamos el viernes con la meditación sobre la Resurrección del Señor, que da sentido y vida a toda la historia y a nuestro ministerio sacerdotal.

Dos grandes celebraciones han presidido el trabajo de estos días, la Celebración diaria de la eucaristía con nuestros hermanos Trinitarios del Santuario, la Celebración de la Alegría del Perdón. Y por supuesto, la oración de Laudes, Vísperas y Completas

En nombre de mis compañeros doy gracias al padre espiritual, D. Gabriel, a los sacerdotes y al personal del Santuario que con tanto cariño y dedicación nos han servido.

Que la Virgen de la Cabeza, nuestra Patrona, siga cuidando a todos los sacerdotes de nuestra Diócesis desde su bello Santuario.

 Manuel Peláez Juárez
Sacerdote diocesano

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