Los Obispos andaluces ganan el Jubileo Avilista

Enmarcada en la agenda de la asamblea de los Obispos del Sur ,que se celebra estos días en Baeza, los Prelados andaluces combinaron reuniones de trabajo con la celebración del Jubileo Avilista. Por la tarde, recorrieron los lugares de la bella ciudad de Baeza, referidos a la vida y el ministerio pastoral del San Juan de Ávila. 18 son los enclaves de esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, que forman parte de la Ruta Avilista y que tuvieron oportunidad de conocer los Prelados.

Después, a las 8 de la tarde, se dirigieron hasta la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, para ganar el Jubileo, concedido por la Santa Sede.

El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, presidió la solemne Eucaristía, que estuvo concelebrada por los 11 Obispos, Arzobispos y Obispos auxiliares de Andalucía, además del Vicario General y Vicario de Comunión, y sacerdotes de la ciudad de Baeza y del Arciprestazgo.

Numerosos fieles se dieron cita en la Catedral baezana para participar en la celebración eucarística que se inició con el rezo de vísperas. Las lecturas estuvieron participadas por fieles de Baeza y el Evangelio lo proclamó el diácono de la Diócesis, Antonio Guerrero.

Homilía

Don Amadeo comenzó su predicación agradeciendo la presencia en la Catedral de Baeza de los Obispos de Andalucía, así como del numeroso grupo de fieles que acudieron a la celebración, a pesar de la desapacible y fría noche. Recordó que en este Jubileo Avilista, los Obispos, «hemos venido a pedir por nuestro ministerio y por las necesidades de nuestras respectivas diócesis, por intercesión del que consideramos como pregonero de la gloria de Dios en estas tierras de Andalucía. Para que el paso por la Puerta Santa sea un verdadero acontecimiento de conversión para nosotros, me voy a permitir una breve reflexión que nos aproxime a la santidad del Maestro Ávila. Al contemplar sus virtudes queremos renovar lo que somos por elección y consagración».

El Obispo de Jaén, durante su homilía, puso como ejemplo sacerdotal la figura del santo patrón del clero español. Rescatando algunos de sus escritos, ofreció la visión del sacerdocio que promulgaba San Juan de Ávila,  y que cinco siglos después de su magisterio sigue de absoluta vigencia. Así destacó, por ejemplo el perfil de un sacerdocio apostólico: “la vida de los obispos y sacerdotes debe de ser un dibujo de los apóstoles a quien suceden, tal que por la vida obispal, todos saquen por rastro cuáles fueron los antiguos apóstoles y no tales que no haya cosa que más los haga desconocer que mirar a sus sucesores”. A la vez que recordó las recomendaciones del Maestro Ávila sobre la relación del presbítero y la Iglesia. «Ávila recomienda estar enamorados de la Iglesia, de una Iglesia que necesita reforma y que trabaja por ella y en ella pacientemente». O la caridad pastoral como norma en la vida de todo sacerdote, «la caridad pastoral ha de ser la síntesis de la vida y la espiritualidad de un presbítero diocesano. Ésta tiene su fuente y su forma en un ferviente celo que haga arder el corazón del sacerdote en el fuego de amor de Dios y celo de almas, especialmente de las más débiles, a imitación de Jesucristo el Buen Pastor».

La celebración concluyó con la oración de San Juan de Ávila para este año Jubilar.

Galería Fotográfica: «Jubileo Avilista de los Obispos del Sur»

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