Las Hermanas Eucarísticas de Nazaret celebran una convivencia para familias

Nos sorprende una vez más… cada vez que acaba una convivencia de familias la gratitud y la esperanza afloran con fuerza. Cada vez que repetimos la experiencia volvemos a percibir, con asombro, que el Señor realmente hace cosas grandes, y se cuela a través de los rincones más inesperados, para sorprendernos con su presencia y hacernos disfrutar de las pequeñas cosas, de los encuentros, de los momentos compartidos, del crecimiento de cada uno, de los pequeños o grandes pasos que vamos dando en el camino de la fe.

Padres y niños, adolescentes y jóvenes, Misioneras Eucarísticas de Nazaret y consagradas seglares… todos nos dimos cita en la iglesia de Puente Tablas, el pasado sábado 27 de mayo con ilusión y esperanza, con alegría y expectativas, con ganas de aprovechar cada minuto. El Evangelio que abrió nuestra jornada nos proponía un tema muy sugerente: “Todo el que escucha mis  palabras y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca”.

Escuchar, responder, comprometerse, construir… En esta clave fuimos reflexionando a lo largo de diferentes momentos del día y distintas actividades compartidas, algunas muy divertidas, como la gymkana familiar de la tarde, en la que pudimos compartir juegos en familia y luchar juntos por un objetivo común.

Ya en vísperas de la solemnidad de la Ascensión, celebramos la Eucaristía, presidida por D. Antonio Pozo, párroco de Santa María del Valle, que nos acompañó en esta ocasión. En una sencilla pero emotiva celebración, los niños, adolescentes y jóvenes de varias parroquias de Jaén, que pertenecen a la Reparación Infantil Eucarística (RIE) y la Juventud Eucarística Reparadora (JER y PreJER), expresaron su deseo y su compromiso de seguir caminando y creciendo en la fe como amigos de Jesús Eucaristía y recibieron una pañoleta y otros signos, como símbolo de este “paso al frente”.

Y todo bajo la mirada cariñosa y la intercesión de San Manuel González, el modelo cercano y fuerte que Dios nos ha regalado como compañero de camino, como ayuda y apoyo en el seguimiento de Jesús, especialmente en el deseo de configurarnos, poco a poco, con su misterio eucarístico, un misterio que nos habla de entrega, de acogida incondicional, de espera incansable, de silencio fecundo, de escucha atenta y de tantas actitudes con que el Señor desde la Eucaristía es Maestro callado.

Nos sorprende una vez más… Y una vez más queremos compartirlo contigo, que estás leyendo estas líneas hasta el final. Que tu lectura se transforme ahora en oración, para pedir al Señor, por la intercesión de María, que conserve siempre y haga crecer el amor en las familias, para hacer de cada hogar una pequeña iglesia doméstica.

Hermanas Eucarísticas de Nazaret

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