La proyección de «El mejor regalo» colofón a las XXXIV semana cultural de Santo Tomás

Bajo el título «Contribución de la Religión Tradicional Africana a una Convivencia Pacífica», el miércoles 23 de febrero teníamos la tercera conferencia de las Jornadas de Santo Tomás de este curso, a cargo de D. Fermín Francisco Rodríguez López, sacerdote claretiano, profesor de la Facultad de Teología de Granada, investigador de la Cátedra de diálogo interreligioso de la Universidad Loyola y misionero en África durante 15 años.

Sirviéndose de algunos videos, D. Fermín recordó que compartimos el mismo destino, la misma suerte, el mismo futuro. Estamos interconectados, creados por Dios como una única familia. Nos expuso algunos de África, donde se concentran cuatro de los cinco grupos terroristas que más víctimas se han cobrado; y siete de los diez países con menor índice de paz. El extremismo religioso se da en mayor grado en África, lo que conlleva la violencia. El ponente nos mostró un testimonio desgarrador, en el que se ponían de manifiesto los elementos que mueven a la radicalización. Y, en gran medida, dichos elementos no tienen nada que ver con la religión, aunque es usada con frecuencia para incitar a la violencia, pero nunca es ni el único factor, ni el factor determinante que lo produce.

D. Fermín nos mostró que la cultura africana puede contribuir al entendimiento. Aunque África es un continente enorme y con gran diversidad entre los países que lo forman, existen elementos comunes. La cosmovisión africana no tiene ni pensadores, ni escritores, ni fundaciones. Son pensadores actuales los que han construido sistematizar el pensamiento africano.

El conferenciante nos explicó, en seis puntos, la cultura africana y sus diferencias con nuestra visión:

Centralidad de la vida: hay una fuerza vital que recorre todos los acontecimientos, a cada persona le corresponde participar incrementándola y preservándola.

Comprensión ecológica de la realidad: todo está interconectado y es interdependiente, la creación forma un todo armónico, donde cada criatura individual tiene sentido como parte del todo.

Hay un gran sentido de la familia. En África no se puede ser de forma individual, la familia es todo el clan, el grupo étnico (lo que en Europa llamamos familia extendida).

Hay, también, un alto sentido de participación y corresponsabilidad: cada persona tiene obligación de contribuir al bien común.

Funciona la Filosofía Ubuntu: «yo soy porque somos», la persona es entendida en términos de relación. La mutualidad y la solidaridad son intrínsecas a la persona (a semejanza de San Pablo en 1Cor 12,26: «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él»).

El diálogo y relación entre diferentes grupos humanos es fácil: la fortaleza del otro es la fortaleza propia. Es una alternativa al pensamiento competitivo.

La ponencia finalizó con un vídeo, donde pudimos conocer algunos impactantes testimonios de perdón tras el genocidio de Ruanda.

Finalizado el turno de preguntas el Rector Don Juan Francisco Ortiz agradeció a Don Fermín su conferencia, y destacó el hecho de que las religiones son y tienen que ser caminos de paz.

Agradecemos a D. Fermín por su interesante ponencia, así como a todos los asistentes y a los que nos han seguido a través de las redes sociales.

El jueves 24 de febrero pusimos un final de oro a las XXXIV Jornadas de Santo Tomás con la proyección de la película de Juan Manuel Cotelo, “El mayor regalo”.

El Rector del Seminario, Don Juan Francisco Ortiz, comenzó haciendo un breve resumen de las conferencias de los tres primeros días, y una breve presentación del director y su película, donde nos muestra su profunda convicción de que el perdón es un arma capaz de poner fin a cualquier conflicto, y que, además, es gratis.

A lo largo del metraje, encontramos una historia en tono de humor que sirve como nexo de varios testimonios impresionantes. Todos y cada uno de ellos nos muestran que, con la ayuda del Señor, el perdón es posible.

Estamos muy agradecidos a todos los que han organizado las jornadas, a los ponentes y a los que han participado en ellas. Os esperamos el año que viene, D.m., en las XXXV Jornadas que, a buen seguro, nos seguirán ayudando a profundizar en el conocimiento de nuestra fe y en su implicación en la sociedad y la cultura.

 

Seminario diocesano de Jaén

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