La Pastoral Universitaria de Jaén peregrinó a Taizé

     El 8 de agosto partía desde Jaén un autocar rumbo a Taizé, la aldea de la Provenza Francesa donde nos esperaba la comunidad ecuménica que fundó hace 75 años el Hermano Roger. Con jóvenes de Huelva, Cádiz, Madrid, Bilbao un grupo de jiennenses conformamos un precioso grupo de peregrinos. Los encuentros de jóvenes en Taizé son siempre de domingo a domingo. Nosotros queríamos participar este año en la “SEMANA DE LA NUEVA SOLIDARIDAD”. 

     Con motivo del aniversario de la fundación de la Comunidad, del nacimiento del Hermano Roger y de su muerte hace diez años, se organizó una semana especial con muchos más talleres y con testimonios de cristianos y no cristianos, jalonando los tres pilares de la vida de Taizé: la ALEGRÍA, la SIMPLICIDAD, y la MISERICORDIA. Hemos conocido y escuchado a personas que tienen mucho que aportar, muy pero que muy interesantes. El domingo 16 por la tarde tuvimos la oportunidad de participar en la oración para dar gracias por el Hermano Roger. A dicha oración acudieron representantes de todas las confesiones cristianas. Fue muy emocionante verlos orar unidos. 
 
     Ofrecemos los testimonios de algunos de los peregrinos:
     Laura Martos‬: Una de las cosas más impactantes de Taizé es el silencio, ver a tantísima gente tan diferente y saber que en ese momento todos somos iguales y que allí en medio está Dios, que nos escucha sin descanso
     
     Lola Gómez‬: Cavilando sobre lo que es Taizé se me van los pensamientos a muchos, muchos momentos pero como hay que escoger me quedo con el Encuentro y el Reencuentro, ambos conceptos aplicados a Dios, a uno mismo y a la comunidad ayudados por el silencio, el que decidimos practicar y, algo que fuera de Taizé resulta complicado, que nos respeten esa decisión de guardar silencio.
     
     Laura Carmona: Para mi Taizé es como el descanso de un laberinto. El camino es duro, y en el puedes encontrar: 
     -Diferentes plantas, que solo encontraras en esa etapa.
     -O bichitos que te acompañen hasta el final.
     Entre medias, están esos descansos en los que puedes pararte a recordar cuál es el premio una vez se llegue a la meta, y poder encontrar otro camino para alcanzarla en caso de que el elegido sea oscuro y sucio. 
     No pueden describirse las sensaciones que allí se viven día a día. Y es curioso que la gran parte de la gente que ha ido, lo vea de la misma manera. 
      Desde mi experiencia personal, Taizé me ha servido para alimentar mi relación con dios y al mismo tiempo encontrarme a mí misma, acercándome poco a poco a la gran meta: ser feliz.
 
     Carlos Lavilla: Yo quería compartir mi experiencia esta semana en Taizé: Ha sido como ir a la fuente de la paz y del amor fraterno.   Vengo renovado y con las pilas cargadas. Impresionante la solidaridad entre todos y el espíritu de compartir vivencias y la fe en Dios. Me quedo con el último taller que fui de unos jóvenes británicos que están logrando combatir la injusticia social y atender las necesidades de la gente y haciendo frente a la soberbia de los poderosos proponiendo el cambio social desde la realidad local de la city londinense. Consiguieron un acuerdo para dar un salario justo a los miles de inmigrantes que asumen trabajos sencillos como ser limpiadores de oficinas pero tan necesarios en una ciudad de 8 millones de habitantes, o haber conseguido un cruce seguro para los vecinos de un barrio londinense que tenían una carretera peligrosísima enfrente de sus casas. Estos jóvenes intrépidos han hecho fuerza común con las iglesias, sinagogas y mezquitas de Londres. La web del proyecto se llama: citizensuk.org
 
     Patricia Benítez: “Alegría, sencillez y misericordia”, valores predicados esta semana bajo testimonios que llegan a tocarte el alma…
Taizé cambia mi percepción ante la vida, valorándola tanto en su totalidad como en las cosas más sencillas… Un saludo, un preguntar cómo has pasado la noche, un descubrir que el teléfono móvil es prescindible. 
     Me quedo con las eucaristías, grupos de reflexión y el entorno natural que le envuelve, que también es sorprendente.
     De la vida de Taizé lo que más me gusta es que no importa de dónde procedas, si no de los valores de Cristo que estés abierto a recibir e integrar en tu día a día. 
     Taizé me enseña que la diversidad, más que disgregar, enriquece.. Y que “uno forma parte de algo más grande”. 
     Agradezco la labor de los hermanos y voluntarios q me han permitido disfrutar de esta experiencia.
 
     Inma Ortega: Es difícil poder expresar todo lo vivido en Taizé, sin duda es una experiencia que hay que vivir en primera persona. Taizé me ha servido para darme cuenta que con muy poco y desde la sencillez se puede ser feliz. Será la magia del lugar, o será que el funcionamiento de todo lo que supone aquello está en manos de personas que desinteresadamente friegan cuencos rojos, limpian los cuartos de baño, trabajan en el Oyak… y siempre con una gran sonrisa. El ambiente de paz entre gente de tantos rincones del mundo es realmente admirable. De Taizé me llevo personas, amigos, momentos, sonrisas y unas ganas de volver increíbles, pero ante todo un antes y un después en mi vida.  
 
     Isidro Navarro: La experiencia de Taizé para mí después de esta semana fantástica Taizé para mí ha sido una semana para cargar pilar coger con fuerza los problemas y volver a encontrarme con Jesús.
 
     Pedro J. Martínez: Taizé, cómo expresar cada año con palabras las experiencia vivida, es casi imposible, ya que las cosas del Señor, las que se sienten de veras con el corazón, el hombre no puede llegar a tal comprensión. Como cada año, Taizé me ha dado ese impulso, para continuar mi vida con fuerza, mi camino hacia la santidad. En concreto, esta semana me ha hecho ilusionarme para seguir estudiando fuerte este año el máster y continuar con la materia de Inglés. Por otro lado, también he vuelto a disfrutar de la sencillez de los hermanos y de la intensidad del amor de Dios en la oración hasta el extremo de emocionarme. Por último, os agradezco a cada uno de vosotros haber compartido esta experiencia, porque sin vosotros tal vez ni hubiera ido ni mejor ni peor solo que hubiera sido diferente. 
 
     Jesús Espinilla: Taizé, esa eterna primavera de la Iglesia, como la denominaba el papa Juan XXIII, es un remanso de paz y felicidad. Taizé es bello en sí, no solo por las actividades o el paisaje, sino también por la gente. Es esta la que, en gran parte, determina la experiencia, pues es en el día a día, mediante la interacción con personas de diversas procedencias y culturas, donde más uno se enriquece. Compartir puntos de vista, experiencias o problemas con personas casi desconocidas pero a la vez conocidas, es un don, es algo mágico de este lugar: Aquí, en una semana, surgen amistades con sentimientos tan fuertes como los que se pueden tener en amistades que tienen años de duración. Estando en comunión todos juntos se materializa el amor de Dios, pues este lo puedo ver en cada rostro, en cada gesto, en cada sonrisa, en cada abrazo sincero.
 
 
 
 
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