La Misión en primera persona: testimonio de una gran experiencia de fe

¡Es obstinado el Señor , continuamente llamando…Y con sed insaciable de nosotros.

Cuando reflexiono sobre esta petición (la Misión Diocesana) la relaciono inmediatamente con una oportunidad inmejorable de experimentar la Fe. Realmente pienso que es una gran “experiencia de Fe”, tanto a nivel personal como comunitario.

Estamos siendo testigos del inicio de un cambio de paradigma en la Iglesia. El Papa Francisco nos alienta continuamente a salir, a buscar, a llevar el mensaje evangélico a nuestra sociedad para poder presentar una alternativa de curación a sus heridas.¡¡¡ A esto estamos llamados en la Misión!!!Pero…¡No es tan sencillo!

Es necesario un cambio profundo en la esfera personal. Un encuentro, un recibir e interiorizar y después de experimentar el Amor verdadero, el Amor de Dios, poder salir de uno mismo para ir a los demás, sin miedo, con la certeza de que la eficacia y el éxito de esta tarea depende de Él.

¿Cómo misionar si no se está caminando en este proceso?

La Comunidad de San Pedro Poveda y los visitadores de las casas en particular estamos viviendo este tiempo como un regalo. El poder acercarnos tímidamente a lo que experimentaron los primeros discípulos, hacer algo que a priori suena a “locura”, con la tentación continua de salir huyendo pero, asimismo con la evidencia nítida de que no podemos quedarnos paralizados ante en el nuevo horizonte que vislumbramos.

Mi experiencia en las visitas a los hogares de nuestra zona es muy parecida a la de mis compañeros.

“Venimos de parte de la parroquia de San Pedro Poveda. Verá el Obispo ha convocado una Misión Diocesana y en todas las parroquias se van a realizar una serie de actos con motivo de ella. Mire, hay un concierto, fiesta para niños, hablaremos de familia pero lo principal…Las reuniones en las casas en las que trataremos de temas muy importantes para el ser humano, hablaremos de Dios. Novedad, ¡estamos fuera del Templo, el sacerdote no va a llevar la reunión y podrás opinar libremente sobre todo, con gente como tú y no más de una hora! ¡Hay muchas familias generosas que les encantará recibirte!”

Distintas respuestas para una invitación común:

-Con la Iglesia hemos topado, yo le pido al Señor pero ir al Templo…

-No me siento católica, pero me parece bien el diálogo.

-Estoy ocupado y no puedo abrir en este momento.

-Gracias por venir a invitarnos, nos encantará participar.

-Tantos años de vecinos y hemos necesitado la misión para merendar juntos.

Puertas abiertas/puertas cerradas.

Personas solas. Mucha gente que necesitan abrirse para que entre el Sol,sentirse acogidas por una comunidad que le recuerden que son preciosas para Dios.

Después de visitar muchas casas con respuesta dispar, confieso que cuando bajaba las escaleras de los bloques, una alegría inmensa anidaba en mí, algo no humano que me hacia saborear felicidad, más aún cuando todas estas sensaciones y vivencias las he podido  compartir con estupendos acompañantes.

Así se van forjando los discípulos misioneros, se construye la Comunidad, se transforma el mundo.

¿Por qué no probar?

 

María Amparo Gómez Vidal
Parroquia de San Pedro Poveda

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