La Diócesis peregrina a Roma para ganar el Jubileo de la Misericordia

La Delegación Episcopal de Turismo, Santuarios y Peregrinaciones, que dirige  D. Julio Segurado, organizó una peregrinación a Roma, que estuvo presidida por el Señor Obispo de la Diócesis,  D. Ramón del Hoyo López, con motivo del Año Santo de la Misericordia, y en la que participaron 200 personas.

El puente del Día de Andalucía sirvió como excusa para marchar hasta la ciudad eterna, para conocer los lugares más emblemáticos de Roma, así como para ganar el Jubileo de la Misericordia, atravesando la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro.

La primera parada de estos peregrinos jiennenses fue las Catacumbas de Santa Domitila, las más extensas de la ciudad, y que toman el nombre de una mártir del siglo I que fue perseguida y exiliada por su fe en Cristo. En estas catacumbas, semisubterráneas, tuvieron la oportunidad de celebrar la Eucaristía, presidida por el Señor Obispo, D. Ramón del Hoyo. Los peregrinos quedaron sorprendidos por el entramado de túneles y grutas en donde los primeros cristianos honraban a sus muertos y veneraban a sus mártires. En este caso, las Catacumbas de Santa Domitila albergan los restos de San Aquiles y San Nereo.

A continuación, visitaron Santa María la Mayor. Está basílica, consagrada a la Virgen María, contiene unos mosaicos bizantinos del siglo V, ante los que se admiraron los peregrinos de Jaén. Además, Santa María la Mayor alberga la imagen de la patrona de Roma, Salus Populis Romani, la Protectora del Pueblo Romano, un icono bizantino, ante los que han rezado muchos pontífices. Hasta allí se dirigió y oró el Papa Francisco el primer día de su pontificado.

El domingo, segundo día de viaje, fue sin duda, el de más emociones. La jornada comenzó en el Vaticano, donde el Señor Obispo tuvo el honor de presidir una misa en el ábside de San Pedro, y en la que estuvo acompañado por los demás sacerdotes que participaron en el viaje. Además, esta eucaristía fue muy participativa, no sólo por los sacerdotes, sino que contó con la colaboración de los peregrinos que quisieron contribuir en el desarrollo de la liturgia, con las lecturas o las preces. A continuación, en la plaza de San Pedro, participaron en el rezo del Ángelus, que como es costumbre, el Santo Padre preside cada domingo desde la ventana. En esta ocasión, al finalizar la oración nombró a algunos de los grupos que se encontraban en San Pedro, entre ellos a la peregrinación llegada hasta el lugar Santo desde Jaén. En ese momento, la alegría y la gratitud brotaron en el corazón de todos los presentes.

El domingo por la tarde estuvo dedicada al Jubileo. La peregrinación partió desde el Castillo de Sant’ Angelo y culminó con la entrada por la Puerta Santa de la Misericordia de la Basílica de San Pedro. Ese poco más de un kilómetro, el recogimiento, la oración y los cánticos hizo que se vivieran momentos únicos de encuentro con el Señor. Los peregrinos recorrieron ese camino portando una cruz, que finalmente cargó el Señor Obispo y con la que cruzó la Puerta Santa.

Además de la peregrinación y de cruzar la Puerta santa, para poder ganar la indulgencia del Jubileo es necesario confesar en el plazo de 15 días, antes o después, comulgar y rezar el credo en comunión con el Santo Padre.

También hubo tiempo libre para conocer Roma, y que los peregrinos aprovecharon para visitar los lugares más emblemáticos y bellos de esta ciudad.

El lunes, la visita comenzó conociendo  una de las basílicas más antiguas de Roma, que además ostenta el honor de ser su Catedral, San Juan de Letrán. Allí tiene la cátedra el obispo de Roma, que a la sazón, es el Santo Padre. Con motivo del Año Santo de la Misericordia, los peregrinos tuvieron el privilegio de participar en una eucaristía, celebrada en el altar mayor de la basílica, lugar reservado para el Papa; misa que como todas las que se celebraron en el viaje, estuvo presidida por nuestro Obispo. A continuación, se visitó el Baptisterio, ubicado fuera de la basílica de Letrán, y seguidamente hubo un momento de oración de mucha intensidad, al participar en la subida por la Scala Santa. Esta escalera marmolea, de 28 peldaños, fue mandada traer por Santa Helena, en el año 326, del palacio de Poncio Pilato en Jerusalén, ya que, cuenta la tradición,  ésta es por la que Cristo subió al palacio para ser juzgado. Los peregrinos la subieron en oración y de rodillas, como es costumbre.

Otra parada necesaria en una peregrinación a Roma es conocer, San Pablo extramuros, bajo cuyo altar mayor se encuentran los restos de Saulo de Tarso. La tarde del lunes se dedicó a hacer turismo por la ciudad de Roma, donde, entre otros lugares, se visitó la Plaza de España, la Fontana de Trevi, el Panteón… visita que culminó en la plaza Navona, donde los peregrinos pudieron admirar la obra civil culmen de Bernini, la Fuente de los cuatro Ríos.

El último día de viaje se pudieron visitar los Museos Vaticanos, y contemplar en ellos algunas de las obras más importantes del Arte universal. Además de admirar la Capilla Sixtina y conocer las tumbas de los Papas, ubicadas en las grutas vaticanas.

Este viaje, organizado por la Diócesis de Jaén, ha servido, además de para ganar el Jubileo en el Año de la Misericordia, y de conocer lugares santos y otros turísticos de Roma, para hacer comunidad, como Iglesia de Jaén. Una Iglesia activa y participativa que, de la mano de su Obispo, D. Ramón del Hoyo, busca el encuentro contaste con el rostro de Cristo.

La Delegación Episcopal de Turismo, Santuarios y Peregrinaciones quiere repetir esta misma peregrinación coincidiendo con el puente del primero de mayo, y ya está abierto el plazo de inscripción. Más información en la web www.iglesiajaen.com

Galería fotográfica “Peregrinación Diocesana a Roma”

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