La Diócesis participa en el XXXII Encuentro Nacional del Diaconado Permanente

Desde el día 6 al 9 de diciembre, se ha celebrado en Burgos el XXXII Encuentro Nacional del Diaconado Permanente. Alrededor de 70 diáconos permanentes (casados y célibes) se han reunido, algunos de ellos junto con sus esposas. Al mismo ha asistido una representación de la Diócesis de Jaén.

Han sido casi cuatro días donde ha habido tiempo para ponencias, encuentros, testimonios, laudes, vísperas, vigilia, visitas culturales y gastronómicas…

Hubo tres ponencias que giraron en torno a El servicio de la Liturgia, el servicio de la Palabra y el servicio de la Caridad. Pilares representativos que todo diácono, transitorio o permanente, ha de tener muy presente a la hora de realizar su servicio dentro de la Iglesia.

Como servidor, el diácono permanente puede predicar, celebrar liturgias de la Palabra y realizar tareas de acción social y caridad. Es preciso que se reconozca y se valore tanto su carisma como su presencia dentro de la Iglesia.

También se tuvo presente el papel que, tanto de la esposa como la familia, tiene a la hora de respaldar y apoyar la misión de servidor que, el esposo y padre familia, acepta para hacer presente a Cristo en el mundo a través de su diaconía.

El encuentro empezó con la comida del día 6, para después tener la presentación del encuentro por parte de D. Fidel Herráez Vegas (Arzobispo de Burgos) y de D. Francisco Cerro Chaves (Obispo de Coria-Cáceres y presidente del Comité Nacional para el Diaconado Permanente).

El jueves 7 tuvimos la oportunidad de asistir a la Vigilia de la Inmaculada en una parroquia cercana al seminario (Iglesia de San Cosme y San Damián). En ella, un diácono dio su testimonio de vocación al diaconado permanente, vocación en la que siempre ha estado muy presente la Virgen María.

Ya el día 8, La Inmaculada Concepción, y después de una visita a la catedral de Burgos, asistimos a la Eucaristía en la misma. Fue presidida por el Arzobispo de Burgos y en ella tuvieron la oportunidad de participar los diáconos asistentes al encuentro.

Tras una tarde de visita cultural por la ciudad, terminamos rezando vísperas en el Convento de las Salesas. Al finalizar, compartimos un rato de tertulia con las monjas de clausura, que se interesaron por la existencia y labor del diácono permanente y prometieron rezar por todos ellos.

El día 9, último día de encuentro y antes de la visita al Real Monasterio de Santa Mª de las Huelgas,  pudimos compartir la Eucaristía con las monjas cistercienses que viven en él. Fue un momento de oración, recogimiento, acción de gracias e incluso de serenidad y paz que, con sólo su presencia,  transmitían las monjas que compartieron con nosotros este momento tan especial e importante para todo cristiano.

El encuentro acabó con la comida. A partir de ese momento cada uno volvió a su lugar de origen con las pilas cargadas, con ganas de contar y transmitir lo vivido y sentido en estos días de convivencia.

Desde Jaén, queremos dar las gracias a los que han hecho posible tal encuentro, gracias por su disponibilidad, por su entusiasmo y alegría. Y ojalá, cada día sean más los laicos capaces de hacer una opción por Cristo, a través del diaconado permanente y desde nuestra condición de casados o célibes; siendo reconocidos y enviados por la Iglesia.

Jesús Javier Beltrán

Diácono Permanente

Galería fotográfica: “XXXII Encuentro Nacional del Diaconado Permanente”

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