La Diócesis despide a Monseñor García Aracil en un funeral presidido por el Obispo

La Diócesis a la que pastoreó como Obispo durante 16 años, su primer destino como Prelado, después de ser cuatro año auxiliar de Valencia, despedía ayer a Monseñor García Aracil. Lo hacía con una Misa funeral presidida por Don Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de la Diócesis; Don Ramón del Hoyo López, Obispo emérito de Jaén y quien sucedió en el cargo a Don Santiago;  y el Obispo emérito de Cádiz-Ceuta, Don Antonio Ceballos.

Junto a los tres Prelados, los canónigos y más de 80 sacerdotes quisieron concelebrar la Eucaristía que fue oración, acción de gracias y homenaje al Obispo Don Santiago.

El toque de difuntos repicaba en la Catedral desde las 6 y media de la tarde. En el primer Templo de Jaén se dieron cita un numeroso grupo de fieles que quisieron honrar la memoria del Obispo valenciano. Entre ellos, miembros de la Corporación Municipal; el que fuera alcalde de la Jaén durante el episcopado de Don Santiago, D. Alfonso Sánchez Herrera. También quisieron estar presentes religiosas y consagradas de la Diócesis; miembros de la curia; miembros de Cofradías; así como antiguos colaboradores del Obispado.

El diácono, Miguel Conejero, proclamó el Evangelio del Buen Pastor de San Juan. Después, Don Amadeo tomó la palabra para pronunciar una homilía cargada de emotividad y agradecimiento por la labor de su predecesor en el ministerio pastoral de Jaén.

Haciendo referencia a la Encíclica de San Juan Pablo II, ‘Novo Millennio Ineunte’, Don Amadeo recogió esa “memoria agradecida” del pueblo de Jaén con quien fuera su Obispo entre los años 1988 a 2004. “Sólo lo podemos evocar como miran la historia de cualquier vida los hombres y mujeres de fe, con gratitud al Señor y a lo que el Señor hizo por el ministerio de este obispo entre nosotros”. Para continuar expresando que “nuestra mirada al ministerio episcopal es en comunión, en unidad”. En este sentido, afirmó que “la misión del obispo o es comunitaria o no está bien inserta en la vida de la Iglesia. Nosotros le recordamos desde lo que compartisteis con él los sacerdotes, los consagrados y los laicos, en un servicio pastoral común, el del caminar sinodalmente, es decir unidos”. Para añadir, “también hemos de mirarlo desde lo que vamos construyendo juntos, y luego lo dejamos como huella y tesoro para los que vienen detrás de nosotros en la vida de la Iglesia”.

El Prelado del Santo Reino, quiso que sus palabras fueran un homenaje no sólo a la figura del Pastor, sino a la labor pastoral que en sus dieciséis años desarrolló en esta tierra. De esta forma, expresó que “Don Santiago podemos decir que él nos dejo una Iglesia bien armada. Hacemos memoria agradecida de sus 16 años de pastor, 16 años como imagen y representación de Cristo, 16 años de acción de Dios derramando gracia a través de su ministerio”.

Don Amadeo concluyó su homilía encomendando a Don Santiago a María, en sus advocaciones de la Cabeza “a la que amó mucho y a la de Los Desamparados, a la que, como buen valenciano, siempre veneró con un amor especial”.

Monseñor García Aracil, Obispo emérito de Mérida Badajoz, falleció de forma inesperada, el pasado 28 de diciembre, en su ciudad natal, Valencia. Tenía 78 años de edad y acababa de celebrar el trigésimo cuarto aniversario de su ordenación episcopal. Después de cuatro años como auxiliar de Valencia, el Papa San Juan Pablo II le encomendó la Diócesis de Jaén en 1988, en la que desarrolló su ministerio episcopal hasta el año 2004.

 

Galería fotográfica: “Funeral de Monseñor García Aracil”

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