Jaén recibe las reliquias del Beato Lolo que estarán en la capital hasta el día 13

Este 2 de junio han dado comienzo los actos de clausura del Centenario del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido, «Lolo».  La urna con las reliquias del beato de Linares llegaron hasta Jaén en la tarde de ayer. Desde el Sagrario salió un pequeño cortejo que portaba unas andas con la urna relicario, hasta la puerta del Perdón. Allí las esperaba el Cabildo Catedral. El Deán y Vicario General de la Diócesis, D. Francisco Juan Martínez Rojas, incensó los restos del escritor antes de dar comienzo la Santa Misa.

A la Eucaristía acudieron los miembros de la Comisión diocesana del Centenario; la Agrupación de Cofradías de Jaén, representada por su Presidente; la Cofradía de la Buena Muerte; las Hermanas Eucarísticas de Nazaret; representantes del Secretariado de Familia y Vida y otros representantes de movimientos de la Diócesis, así como un nutrido grupo de sacerdotes.

Homilía

El Deán y Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas comenzó sus palabras con el agradecimiento por los frutos de este Centenario: «Esta novena es el pórtico que abre la clausura de las celebraciones de este centenario, que nos llena de sano orgullo y nos mueve al agradecimiento por el ejemplo de fe viva, de esperanza cierta y de caridad ardiente que representa Lolo para esta Iglesia particular y para toda la Iglesia universal».

Después, quiso resaltar la vida de Manuel Lozano Garrido como ejemplo de santidad. «Hoy que la vida de Lolo, en su máxima postración, no era digna… como si la dignidad dependiese de la autonomía. La dignidad humana nos la confiere el ser hijos de Dios, y por eso Lolo vivió con dignidad humana y exquisitez divina su existencia, transida de amor a Dios, de entrega a la Iglesia, de devoción a la Virgen, de hambre del pan de Dios, que es la Eucaristía. Por eso, nuestro beato supo decir como el salmista: A ti, Señor, levanto mi alma. Que es lo mismo que decir: Haz ahora de mí lo que te guste. Y esa entrega confiada al plan de Dios sobre su vida se convirtió en un pedestal que le permitió mirar con profundad creyente el misterio de la vida desde una altura de miras que no se correspondía con el progresivo encorvamiento de su cuerpo y su ceguera, porque veía con los ojos del corazón, que, como dice el Principito, son los que ven lo esencial».

Para concluir recordó la vida fecunda del beato, quien pese al dolor y la enfermedad supo aceptar y vivir con entusiasmo la voluntad de Dios. «La vida de Lolo fue una vida resucitada, fue una existencia plenamente bautismal, que nos sigue sorprendiendo y enamorando. Ojalá nosotros sepamos siempre también reaccionar como nuestro beato cuando nos toque subir a nuestra particular Calvario. Ojalá que, como Lolo, también nosotros le podamos decir a Dios nuestro Padre: haz ahora de mí lo que te guste. ¡Qué buena forma de ponerse en las manos de Dios para hacer que nuestra vida sea realmente fecunda!»

Vigilia

Al término de la celebración eucarística dio comienzo una Vigilia de oración presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro.

Comenzó con la exposición del Santísimo. Después, se fueron intercalando distintas lecturas sobre Lolo, con pasajes bíblicos. El acompañamiento musical estuvo a cargo de las maravillosas voces de la formación católica «Kehilá», que lograron crear clima de oración y adoración con sus interpretaciones.

Don Amadeo tomó la palabra para resaltar la vigencia de la figura de Manuel Lozano Garrido 100 años después de su nacimiento y casi 50 después de su muerte.

«Su vida es definida por todos los que lo conocieron como aquel que vivió siempre en el amor de Dios. La santidad de Lolo es santidad de un elegido», comenzó afirmando Don Amadeo.

En este sentido, el Obispo afirmó, «El Beato Lolo fue un hombre consciente de su vocación, de las gracias recibidas y de la misión, porque el don de Dios es siempre misión». A la vez, el Prelado jiennense recordó que «la misión q tiene que pasar por el misterio de Cristo que le da identidad a nuestra existencia cristiana, por lo que Lolo fue testigo del misterio pascual de Cristo».

Don Amadeo explicó a los presentes que «Lolo siempre estuvo en esa vocación de vivir siempre en Cristo Jesús. Un camino para que florezca el mundo con nuestra existencia, intentando ser más justos, más buenos, más santos».

Para finalizar su intervención expresó, «Qué bonito es poder llamarle Lolo, es signo de una hermosa amistad que podemos tener con este santo para el mundo y que se está convirtiendo en tan universal. Lolo es un santo de este tiempo».

La Vigilia concluyó con la reserva y bendición del Obispo. Cada tarde, en la Eucaristía de 19.00 horas en la Catedral se celebra el piadoso ejercicio de la Novena dedicada al Beato.

El día 13 de junio, se clausurará el Centenario también con una celebración eucarística.

Galería fotográfica: «Reliquias del Beato Lolo»

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