Eucaristía por un militante cristiano en la Casa de Cultura y Solidaridad “Pepe Barrena” de Úbeda

Eucaristía en memoria de Julián del Castillo

El día 29 de octubre de 2008 se celebró en la Casa de cultura y Solidaridad de Úbeda una eucaristía en memoria de Julián Gómez del Castillo militante del Movimiento Cultural Cristiano, en el segundo aniversario de su muerte.

 

El día 29 de octubre de 2006 nuestro querido Julián nos dejó, no para morir, sino para nacer a la vida eterna.  Sus amigos hemos ganado un gran intercesor ante el Padre.

 Julián fue un hombre de Dios, un apóstol de Jesús que supo enseñarnos y encarnar en su vida que “Dios es Solidaridad”;  para él las 24h del día eran VIDA SOLIDARIA. Su vida fue un canto a la Gloria de Dios. Supo vivir la libertad desde una responsabilidad admirable. Fue capaz de sembrar en nosotros el más alto ideal que podamos tener en la vida: Cristo y el AMOR a la Iglesia. Su vida fue íntegramente cristiana y pobre. El podía haber sido una persona de importante reconocimiento social en nuestro país, pero supo renunciar por amor a Cristo y a los pobres eligiendo crecer en pobreza y ser el último.

 Vivió sin descanso, todo para el Reino: esto le daba una energía que muchas veces parecía sobrehumana, tenía claro que el metro para medir es la santidad.  Enamorado de Cristo, nunca le conocimos miedo a nada y eso nos entusiasmaba. Sus propuestas nos parecían locuras, como la locura de construir la casa Emaús: cuántos de nosotros, pensamos que no era posible… pero Julián sabía que el milagro de los panes y los peces sigue realizándose….. los más jóvenes dudábamos, pero él confiaba en la SOLIDARIDAD……y la casa Emáus hoy es una realidad para niños, jóvenes, adultos y mayores…..El sabía que lo nuestro es arrimar el hombro, el milagro…..es obra de Dios. Pero no se conformaba con un proyecto terminado, enseguida había que dar otro paso más, cada logro era respondido con una invitación a avanzar otro peldaño…..

 Al igual que Guillermo Rovirosa, Julián no sabía ser de otra manera. Vivir la presencia de Dios en todo momento le hacía tener presente a Cristo, la Iglesia y los pobres en cualquier acontecimiento. Fue un converso y su vida fue un camino de conversión.  Su pasión por la Verdad nacía de su cercanía con Cristo y le hacía estar en guardia permanente. Supo amar con amor de promoción. A los jovenes nos formó para ser cristianos adultos. Julián ofreció su amistad en el caminar hacia Cristo, camino común en el crecimietno hacia abajo. Amigo es, nos recordaba, el que da la vida por el amigo. Su pasión por la formación de militantes la plasmó en una pedagogía del amor, no nos daba palmaditas en la espalda,  sino que nos decía, como el evangelio, ser el último, negación propia y negación en el equipo

 Julián no es un recuerdo de un pasado glorioso, ha sido una semilla que prenderá en futuras generaciones. Su vida ha sido alegría y esperanza para los empobrecidos de la Tierra, por quienes pedía en cada Eucaristía. Eucaristía diaria, donde Trini y él ofrecían su vida a Cristo para desgastarla en el servicio a la Iglesia y a los pobres. La Eucaristía, vivida en profundidad se convertía en el manantial para su amor militante. Vivió la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, vivencia que le permitió escuchar el clamor de los pobres y la llamada de Dios que nos urge a buscar, por encima de todo, el Reino de Dios y su Justicia entre los hombres.

Compartir: