En diciembre, el Círculo de Silencio refleja el drama de muchos temporeros

Una vez más, como todos los terceros martes de cada vez, formamos el Circulo de Silencio recordando los derechos de personas migrantes y refugiadas, esta vez junto al Centro Municipal de Acogida de Transeúntes,  en plena campaña de recolección de la aceituna.

El Albergue Municipal es símbolo de muchas realidades. Por un lado, es la respuesta oficial de esta ciudad a la llegada de las personas temporeras e inmigrantes que vienen a trabajar a nuestros campos. Es una respuesta contradictoria, pues aunque da techo y comida para muchas personas, a otras se les impide la estancia, empujándoles a la intemperie. Por otro lado, simboliza vidas e historias de mucha gente, que viene de lejos, no sólo con su fuerza de trabajo, sino con su riqueza humana, su cultura, su idioma, su viaje, su coraje y su capacidad de salir adelante, sobre todo.

El formar el Círculo de Silencio en este lugar es hacer visible todo ello, uniéndonos para mostrar , desde el silencio y la palabra, desde el canto y el gesto, que la hospitalidad es el valor primero, por encima de miedos, prejuicios y fronteras, que excluyen y victimizan a las personas.

Ante la realidad injusta de muchas personas migrantes conjuguemos estos cuatro verbos:
ACOGER: Posibilitar la entrada segura, regular y ordenada al territorio de un país, mediante una variedad de visados suficientes: por trabajo, estudios, humanitarios, etc.

PROTEGER: Defender la dignidad de las personas migrantes y refugiadas tanto en los países de origen, de tránsito o de destino; evitando cualquier tipo de explotación o abuso, especialmente en menores, refugiados o víctimas de trata.

PROMOVER: Propiciar que cualquier persona migrante o refugiada pueda desarrollar todas sus capacidades y valores, pues no es solo dar un techo, alimento o trabajo, sino crecer como persona en todos los aspectos: culturales, afectivos, sociales, políticos, etc.

INTEGRAR: Consiste, no en que el inmigrante se adapte y adopte todas las costumbres y tradiciones del país al que llega, sino que haya un proceso de enriquecimiento mutuo, en el que nos comprendemos, estimamos y aprendemos unos de otros, como iguales.

Texto: Jaén Red Ciudad Abierta
Fotos: Fernando Mármol

Galería Fotográfica: «Círculo de Silencio. Diciembre 2018»

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