El Obispo de Jaén ordena a dos nuevos diáconos para servir la mesa de los pobres

En el día que la Iglesia de Jaén conmemora el Dies Natalis del Beato Manuel Lozano Garrido ‘Lolo’, también ha celebrado, con alegría, la ordenación de dos nuevos diáconos: Andrés Aldarias y Miguel Conejero. Los jóvenes seminaristas, de las Parroquias El Salvador de Baeza y San Miguel de Andújar, respectivamente, han sido constituidos, en esta mañana soleada de noviembre, como diáconos, al servicio de la Iglesia. Éste es el último paso antes de su ordenación sacerdotal, y el rito de ordenación les compromete de una manera más sólida con la Iglesia.

Junto a los familiares de los nuevos diáconos, han querido estar presentes en la ceremonia, amigos, sus comunidades parroquiales de Baeza y Andújar; sus formadores y profesores; sus compañeros del Seminario; los dos diáconos permanentes; así como un importante número de sacerdotes provenientes de muchos lugares de la Diócesis.

Las lecturas elegidas para la celebración eucarística han sido leídas por familiares de los dos seminaristas que hoy han sido ordenados diáconos. El Evangelio lo ha proclamado el diácono permanente, D. Jesús Beltrán. Al término, y tras besar el Obispo el Evangeliario, el Canciller Secretario del Obispado, D. Antonio Javier Cañada, ha llamado a los candidatos al diaconado para ser presentado por el Rector del Seminario ante el Obispo y ante el pueblo de Dios presente en la Catedral. Los dos seminaristas han subido hasta el presbiterio, mientras el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz, ha solicitado al Obispo la ordenación, argumentando los motivos que los acreditaban para esta orden. El Prelado jiennense ha aceptado, todo según el ritual propio de esta celebración.

Homilía

Después, el Obispo diocesano, Don Amadeo Rodríguez Magro ha tomado la palabra para pronunciar su homilía. Ha comenzado explicando a los diáconos que el Evangelio es, para siempre, la hoja de ruta, el modelo a seguir, el modelo a enseñar, la Buena Noticia que van vivir y a poder proclamar en las celebraciones eucarísticas a partir de hoy: “El Evangelio– ha afirmado Don Amadeo-, es la única entrega que vais a recibir. Eso significa que a partir de hoy vuestra vida ha de tener como alimento y como diseño para una perfecta configuración en Cristo. Ya no hay nada mejor que podáis desear y buscar que no sea el ir poniendo en vuestra vida la imagen de Cristo diseñada en ese texto, que recoge la buena noticia anunciada por la Palabra hecha carne, que habitó entre nosotros”. A la vez que les ha explicado el significado último del diaconado que no es otro que el servicio. Un servicio que va acompañado de la entrega auténtica y personal. En este sentido, el Prelado ha expresado: “El servicio lo haréis, no como lo hace el mundo; seréis servidores al estilo de Jesucristo: bebiendo con Él el cáliz de la cruz”. Para añadir que la entrega absoluta al Evangelio lleva sustancialmente unido una entrega a los demás, “Esa es la razón de vivir de un diácono, el servir a los demás como Cristo”.

El Prelado del Santo Reino ha querido explicar el origen del diaconado en las primeras comunidades cristianas, a la vez que lo ha relacionado con la actitud que debe asumir la Iglesia de Jaén para estar en permanente estado de misión, y de forma más concreta en este año de la Evangelización. Dirigiéndose a Miguel y a Andrés les ha explicado “ejerceréis el diaconado en una Iglesia en misión. Nuestra Diócesis de Jaén quiere hacer del anuncio del Evangelio su vocación y su gracia. Juntos haremos una experiencia misionera, a la que todos los miembros del pueblo cristiano estaremos invitados, y con la que daremos pasos hacia una conversión misionera que haga de la nuestra una Iglesia en salida y en estado permanente de misión. En la entrega del Evangelio, os hago un primer envío a la Misión. En el nombre del Señor, os digo a vosotros y a todos que confiéis en el Obispo, que os convirtáis a la comunión en este proyecto de misión, que he recogido con fervor del movimiento pastoral de la Iglesia y del magisterio del Papa Francisco”.

Antes de concluir su prédica y encomendarlos a la santísima Virgen María, Don Amadeo ha querido invitarlos a que pongan a su vida el rostro de la santidad, a la vez que les ha mostrado el camino de la santificación, que son las Bienaventuranzas.

DSC_0076Rito de ordenación

A continuación, los dos aspirantes a diáconos han subido hasta el presbiterio para ser interrogados por el Obispo y a la vez prometer sus nuevos compromisos con la Iglesia. A continuación, Andrés y Miguel se han postrado en el suelo, delante de la mesa de altar, mientras el grupo musical litúrgico, “EscuchArte”, que ha acompañado musicalmente toda la celebración, ha recitado las letanías. Después, uno a uno ha recibido, de rodillas, la imposición de manos por parte del Prelado.

Cuando ha concluido la plegaria de ordenación, los ya diáconos han sido revestidos con las dalmáticas por sus párrocos, D. Juan Quiles y D. Pedro Montesinos. Unos emocionados Miguel y Andrés se han vuelto a arrodillar ante el Obispo para recibir de sus manos el Evangeliario como signo del orden que acababan de recibir. A continuación, han ejercido en el servicio de altar en la celebración eucarística.

DSC_0125Los padres y familiares de los nuevos diáconos han presentado ante el Obispo las ofrendas. Miguel y Andrés han dado la Comunión, primero a sus familiares y a continuación a todo el pueblo de Dios congregado en la Catedral.

Después de la bendición solemne impartida por el Obispo, los nuevos diáconos han pronunciado al unísono, “podéis ir en paz”. Con una ovación y felicitaciones han recibido en la Sacristía mayor al Obispo y a los recién ordenados, los sacerdotes y sus compañeros del Seminario.

Galería fotográfica: “Ordenación de diáconos”

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