El Obispo confía en la protección e intercesión de San José frente a la pandemia del COVID-19

Una solemnidad la de San José atípica a las habituales. Este año, el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro ha celebrado en la Capilla del Obispado, acompañado del Vicario General. Una celebración que ha sido retransmitida en directo por el canal de Youtube y por el perfil de la Diócesis en Facebook.

El Obispo ha comenzado la celebración saludando a las personas que seguían la Santa Misa en directo por los medios digitales, a la vez que ha querido tener muy presente a los enfermos, a los fallecidos y a sus familias. Don Amadeo ha pedido la intercesión de San José para que pronto cese esta pandemia y sus consecuencias en toda la población mundial.

Después de que el Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas proclamara el Evangelio, el Obispo ha pronunciado una breve homilía en torno a la figura de San José. «José hace que Jesús sea del linaje de David. La vocación de José era la adoptar a Jesús y la de situar a Jesús en el misterio salvador de Dios en la encarnación redentora de nuestro Señor Jesucristo». A lo que ha añadido, «Por eso, José y María, son personajes privilegiados en el misterio de Cristo. Fueron elegidos por Dios para cuidar de Jesucristo. La vida de José fue unida al misterio de Cristo, unido al amor de María, su esposa y unida a nosotros porque pudo participar en la vida de Cristo». Don Amadeo ha concluido su predicación, diciendo, «Hoy, en una España que suplica, que se dirige a Dios, que pone en sus manos nuestros problemas, de un modo especial, pedimos la intercesión de San José. Yo estoy convencido que nadie, excepto María, tiene tanta autoridad ante nuestro Señor Jesucristo que San José. Por eso, hoy le pedimos a él, de un modo especial, le decimos a San José, interceda ante el Señor para que acabe este mal mundial».

Después de la Comunión, el Obispo ha animado a los fieles a participar en la Comunión Espiritual con la oración de San Alfonso María Ligorio.

La celebración ha concluido con la oración ignaciana, «Alma de Cristo».

Compartir: