El Obispo administra los Sacramentos de iniciación cristiana a más de una veintena de internos

La Capilla de la Prisión Provincial acogía, este lunes, la administración de los Sacramentos de iniciación cristiana a un grupo de internos , todos ellos vecinos de las localidades de Torrequebradilla, Úbeda, Ibros, Arquillos, Alcaudete, Villacarrillo, Andújar, Navas de San Juan, Torredelcampo, Alcalá la Real, Torreperogil, Jaén capital; otros provienen de Málaga, Granada, Valencia, Guipuzcoa, Barcelona, Córdoba, incluso uno había nacido y bautizado en Colombia.

El Obispo de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro, presidió la celebración, que organizada por el Delegado Episcopal de la Pastoral Penitenciaria, D. José Luis Cejudo y con la colaboración de los capellanes de prisión y grupo del voluntariado de esta Pastoral.

Es labor de esta Delegación dar apoyo espiritual y religioso a aquellos internos que lo piden, además de llevar a cabo una tarea acompañamiento a los presos.

En la celebración, dos recibieron el Bautismo. Tres la Comunión por primera vez y un total de 26 internos el Sacramento de la Confirmación. Junto al Obispo y al Delegado Episcopal, concelebraron la Eucaristía, el capellán, D. José González, salesiano. El Franciscano, D. Florencio Fernández; y los diocesanos: D. Germán García y D. Miguel José Cano.

En su homilía, el Prelado jiennense comenzó explicando que “Dios no impone nunca nada, y justamente porque no impone nada, viene al mundo, envía a su propio Hijo, para decirle: yo os traigo el amor de Dios, la salvación de Dios“. A propósito del Evangelio, (Mateo 11,25-27) continuó diciendo, “es necesario ser muy humilde, ser muy sencillo, tener un corazón abierto para poder comprender la verdad de los misterios de Dios”, y añadió, “las cosas de Dios no se entienden con la sabiduría del mundo, sino con la sabiduría del corazón. Por lo que es necesario abrir el corazón con sencillez a Dios, cada uno desde la situación de su vida”.

Don Amadeo insistió, “Hay que ser buscadores de Dios. Para ello no hay que hacer grandes cosas, sino desearlo, y con sencillez, ponernos en sus manos y decirle: Aquí nos tienes Señor, haz de mí lo que quieras hacer porque estoy disponible para ser un hombre nuevo”.

Al finalizar la predicación, el Obispo bautizó a dos internos, y fueron sus padrinos, la Capellana de la prisión, Dª Carmen Fernández, Mercedaria de la Caridad y una voluntaria de la Pastoral Penitenciaria.

Después, uno a  uno, los 26 confirmandos se acercaron hasta el Obispo, acompañados de sus padrinos, donde con el santo óleo fueron marcados con el sello del Espíritu Santo.

Ya, en la Comunión, los recién bautizados fueron los tres que la recibieron primero, para después recibir el Cuerpo de Cristo el resto de los recién confirmados.

En el acción de gracias, una voluntaria, Encarnita Albarracín, leyó una hermosa carta dirigida a todos los presentes en la que expresó su agradecimiento a la Pastoral Penitenciaria por poder colaborar en la prisión. También afirmó que “la fe del cristiano, para que no se seque,  y florezca, necesita el injerto del madero de la Cruz”, a la vez que recordó emocionada que en su grupo de trabajo con los internos había habido momentos de llanto, de risas y de “reconocer nuestros errores son una oportunidad de encuentro con los demás, con la familia y con Dios”.

Antes de impartir la bendición, Don Amadeo felicitó a los nuevos confirmandos por el Sacramento que habían recibido, a la vez que los animó en su día a día en la prisión.

La celebración concluyó con el rezo de un Ave María y una foto de familia. Después los internos celebraron, con una convivencia con los voluntarios y sacerdotes el haber recibido el Sacramento de la Confirmación.

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