El futuro de la Iglesia se dio cita en Jódar

 

El pasado sábado, la localidad galduriense de convirtió en un hervidero de jóvenes fieles, seguidores de Cristo, donde primó la convivencia y el amor al Redentor del Mundo. Niños que ya han realizado la catequesis, niños que se encuentran próximos a recibir su primera comunión, catequistas, monaguillos… En definitiva, toda una representación de la Iglesia del futuro, que está ya presente en quienes se concentraron en Jódar este primer fin de semana de marzo, en el VIII encuentro diocesano que organiza la Delegación Episcopal de Infancia y Adolescencia  y que este año tenía como lema, “Unidos a Jesús y a los demás”.

Tras la presentación, se dirigieron hasta el colegio Arroquia Martínez, donde depositaron un kilo de comida en beneficio de Cáritas. Después, se reunieron en las pistas del centro educativo donde, siguiendo una coreografía, realizaron un baile acompañados de sus catequistas. Posteriormente se dio la bienvenida a este octavo encuentro niños y monaguillos. Aunque el tiempo amenazaba, todavía no comenzó la lluvia a hacer acto de presencia.

Seguidamente, el párroco de Peal de Becerro y Consiliario de la Delegación, D. Jesús Díez del Corral, fue el encargado de dar la bienvenida a los allí congregados dirigiéndose principalmente a los más pequeños. Una oración, elevada al cielo por casi mil personas de 35 Parroquias de la provincia que, al unísono, dieron testimonio de su amor a Cristo. Cada uno de los asistentes tenía una hoja con la oración inicial, la lectura, referida a una carta a los Corintios  y finalmente cánticos, el Padrenuestro, con las manos entrelazadas y mirando al cielo y el canto “Jesús está en ti”, también acompañado por coreografía. Pasadas las once de la mañana, comenzaron a dividirse los grupos. Algunos marcharon hacia el colegio General Fresneda, otros se instalaron en las salas del Centro Parroquial y los restantes realizaron las tareas en las aulas del colegio Arroquia Martínez.

Los niños estuvieron acompañados por un catequista, quien les guió durante el día hasta que llegó la hora del almuerzo. Realizaron actividades lúdicas, recortables, pancartas, etc. A las tres y cuarto partieron camino a la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Las calles fueron cortadas por los miembros de la Policía y Protección Civil, mientras una hilera humana recorría las calles alabando a Jesús. Desde la Plaza de España se vislumbraba cómo la ilusión iba adentrándose en el corazón del casco antiguo de la localidad, con cánticos que reflejaban la cantera que está por venir.

Una vez en el interior del Templo Parroquial, fueron distribuyéndose. Una Parroquia abarrotada, con alfombras en el suelo y los niños ocupando cada espacio, incluso las escaleras que llevan al altar mayor. Algarabía que fue cesando conforme se acercaba el momento del comienzo de la celebración de la Eucaristía. Antes, a las cinco menos diez, realizaba su entrada  el Obispo diocesano, Don Amadeo Rodríguez Magro, quien departió unos momentos con los más pequeños. Después se adentró en la Sacristía, para prepararse y que todo estuviera a punto para la celebración de la Santa Misa, revestida de carácter extraordinario al ser el acto que cerraba este encuentro en Jódar. Mientras que en la Sacristía se preparaban los sacerdotes, se escuchaba el murmullo y el ensayo de los cánticos que entonaban quienes, acompañados, por una guitarra, se preparaban para interpretar algunas canciones.

A continuación comenzaba la procesión de entrada de los monaguillos, los sacerdotes, y después, Don Amadeo. Durante la celebración, que estuvo concelebrada por  doce sacerdotes de la Diócesis, no faltaron las ofrendas, las canciones coreadas por los presentes y las palabras del Obispo, quien hizo especial hincapié en que Jesús era el centro de este encuentro. A pesar de que la jornada amaneció con el cielo nublado, las gotas apenas hicieron su aparición, logrando que se pudiera disfrutar de una jornada de convivencia que terminó cuando las luces del Templo comenzaron a apagarse lentamente, mientras el público fue discurriendo por los pasillos hasta salir por la puerta principal, desde donde se dispersaron para tomar los autobuses con dirección a sus localidades de origen.

Terminaba de este modo el VIII Encuentro Diocesano, pero ya con la vista puesta en la próxima edición, que se celebrará el año que viene. La ilusión y la fe, al unísono, volverán a estar presentes con los niños y monaguillos que compartirán una jornada que, para los que la vivieron el pasado sábado, es ya un grato recuerdo.

VIII Encuentro diocesano de Niños y Monaguillos. Jódar 2018

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