El altar de San Juan Pablo II ya está consagrado

Un incendio fortuito, ocurrido en la parroquia San Juan Pablo II de Jaén el pasado 22 de diciembre, sin demasiadas consecuencias en el templo, sí dejó sin altar a esta comunidad parroquial. Ahora, y después de las intervenciones necesarias para borrar la huella del conato de incendio, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, acudía este domingo, quinto de Cuaresma, para consagrar el nuevo altar.

Antes de la celebración, el Prelado se detuvo en la residencia Caridad y Consolación, en las mismas instalaciones que el complejo parroquial, para saludar y departir con las personas mayores que allí viven. Un encuentro muy entrañable en el que el Obispo tuvo oportunidad de conocer las instalaciones y el personal que se dedica a atender a los mayores de esta residencia.

La Eucaristía, presidia por el Obispo, estuvo concelebrada por los párrocos de San Juan Pablo II, D. Juan Francisco Ortiz y D. Juan Carlos Córdoba; así como por el secretario de Don Sebastián, D. Francisco Javier Cova. Los seminaristas, muy vinculados a esta parroquia, participaron en las lecturas y en el acompañamiento musical, que compartieron con el coro de la Cofradía de la Santa Cena, con sede en este templo.

Con un altar desnudo dio comienzo la celebración, ante el que el Obispo asperjó agua bendita, también ante los fieles congregados.

Homilía

En su homilía, Monseñor Chico Martínez, reflexionó sobre la Palabra de Dios proclamada. En este sentido, afirmó: “La mujer acusada representa a todos los reos de la historia… Cuántas mujeres, u hombres, son actualmente acusados y condenados por nuestros juicios, por las apariencias, se les difama… tengamos presente en el mundo de hoy a cuanta gente se le hace daño a través de los medios y las Redes Sociales. Los escribas y fariseos son el prototipo de la intransigencia y la intolerancia. Son aquellos que deciden eliminar a sus adversarios del modo que sea, incluso el terror… incluso utilizando lo sagrado. Jesús, hoy, nos da una fuerte sacudida a nuestras evidencias y nos dice que no tenemos que condenar. Que debemos perdonar y que debemos ser siempre comprensivos con las personas. El dar más oportunidades es una acción de Dios. Tengamos en nuestro corazón la mirada misericordiosa de Dios”.

Después, en referencia al altar que iba a ser bendecido y consagrado, explicó que éste “es el símbolo de Cristo muerto y resucitado, punto central de nuestras asambleas, centro viviente de nuestra vida personal y comunitaria. Es también la mesa en la cual Cristo se nos entrega cada día como precio de nuestra redención, como alimento de nuestra vida espiritual, como prenda y garantía de nuestra llegada a la Casa del Padre y al banquete de la vida eterna”. Para finalizar, el Obispo del Santo Reino quiso manifestar que “un nuevo altar quiere decir un nuevo lugar donde se renueva cada día la oración y el ofrecimiento de Cristo por la salvación del mundo, un nuevo lugar de encuentro de Cristo con sus hermanos, una nueva mesa de fraternidad y de esperanza para todos los que queremos vivir en este mundo como hijos de Dios y como hermanos reconciliados”.

Consagración

El rito de la consagración del nuevo altar comenzó removiendo la gran piedra de mármol, que fue levantada por miembros de la Cofradía de la Santa Cena y de la Fundación Caridad y Consolación, para bajo ella dejar una urna con las reliquias de San Juan Pablo II y el Beato Lolo. Después, el Obispo ungió con el santo crisma la mesa donde, posteriormente, se llevará a cabo el sacrificio eucarístico, recordando con este gesto como fue ungido el cuerpo del Señor antes de ser depositado en el sepulcro. Para, a continuación, ser incensado.

Un grupo de mujeres, que recordando las que cuidaron el cuerpo inerte del Señor, limpiaron con cuidado el crisma de la mesa, para después revestirlo con primor. A continuación, miembros de la comunidad parroquial pusieron ante el altar los distintos ornamentos: flores, velas… para después de las ofrendas, celebrar el sacramento del altar.

Al finalizar la Santa Misa, el Obispo mostró su satisfacción por esta consagración, la primera que hace como Obispo. Compartió lo acogido que se sintió en la comunidad parroquial y animó a seguir creciendo en este barrio como discípulos misioneros. Por su parte, el párroco, D. Juan Francisco Ortiz agradeció la presencia de Don Sebastián en San Juan Pablo II, antes de tomarse una foto de familia.

 

Galería fotográfica: «Consagración altar San Juan Pablo II»

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