Declarada «Venerable» Madre María de la Prusísima, sucesora de Santa Ángela de la Cruz

MADRE MARÍA DE LA PURÍSIMA, SUCESORA DE SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ
Fue directora del colegio de Lopera y fundadora del convento de las hermanas de la cruz en Linares

Las hermanas de la cruz son una congregación religiosa que nació en Sevilla fundada por santa Ángela de la cruz. Esta congregación tiene en la diócesis de Jaén tres comunidades en Torreperogil, Linares y Villacarrillo. Las hermanas de la cruz hoy están presentes en España, Italia y Argentina. Son aproximadamente unas 700 hermanas. Los rasgos distintivos de estas religiosas son la vida austera, la alegría, la humildad y la pobreza. Su misión se basa en el servicio a los pobres. Este fue el empeño fundamental de su fundadora, sor Ángela de la cruz, que pedía que sus hijas fueran «pobres con los pobres», ayudando a los más necesitados no desde arriba, sino tomando su misma condición. La acción apostólica de las hermanas de la Cruz se puede dividir en tres aspectos fundamentales: la asistencia diaria de enfermos necesitados a domicilio, la educación cristiana de niñas en escuelas y a acogida de niñas pobres y ancianos. Estas religiosas destacan sin duda por la austeridad de sus vidas. Para comprender los continuos sacrificios que realizan hay que entender un poco el espíritu de su fundadora, sor Ángela. Según esta religiosa, la vida de la hermana de la cruz se debe fundamentar en la «sabiduría de la cruz», en vivir instalada en la cruz, en un abajamiento total de la persona, en reducirse a la nada, en imitar a Jesucristo siendo la última de todas las criaturas. Santa Ángela nació en Sevilla el año 1846, en una familia numerosa, trabajadora y pobre y falleció en esta misma ciudad en 1932. Fue enterrada en la casa madre de la congregación donde reposa hoy su cuerpo incorrupto.

Venerable

La Iglesia ha reconocido que Madre María de la Purísima, sucesora de Santa Ángela de la cruz, ha vivido de modo admirable las virtudes cristianas y la ha declarado venerable. María Isabel Salvat Romero, que es como se llamaba esta religiosa, fue durante 22 años madre general de las hermanas de la cruz. Tan solo diez años después de su muerte, madre María de la Purísima ha sido declarada venerable por la Iglesia y solo le falta la aprobación de un milagro, que por cierto ya está en el Vaticano, para su beatificación. En los tiempos difíciles de incertidumbre y crisis que sucedieron al concilio Vaticano II, la superiora general de las hermanas de la Cruz supo guiar con fidelidad a su congregación en el carisma de santa Ángela de la Cruz.

Madre general

María Isabel Salvat Romero nació en Madrid el 20 de Febrero de 1926, en el seno de una distinguida familia de alto nivel social. Ingresó en la compañía de la cruz en 1944. Tomó los hábitos en 1945, profesó temporalmente en 1947 e hizo los votos perpetuos en 1952. Fue destinada como superiora a las comunidades de Estepa, Villanueva del Río y Minas y también ejerció como directora del colegio que las hermanas de la cruz tenían en la localidad jienense de Lopera. Madre María de la Purísima ejerció también como maestra de novicias y consejera generalicia, siendo elegida madre general en 1977. En su etapa al frente de la congregación se fundó la casa que las hermanas de la cruz tienen en Linares. El decreto vaticano en el que se declaran las virtudes heroicas de esta sierva de Dios, afirma que fue «fiel seguidora de santa Ángela y observadora intachable de las reglas del Instituto, manteniendo intacto el carisma fundacional y con su vida sencilla, humilde y llena de fe, supo dar ejemplo».

10.000 personas en la misa de acción de gracias

La catedral de Sevilla se quedó pequeña para albergar a la multitud de personas que asistieron recientemente a la celebración de la eucaristía de acción de gracias por la declaración como venerable de Madre María de la Purísima. Los más de 10.000 fieles procedían de muchas de las localidades donde las hermanas de la cruz tienen comunidades. De la provincia de Jaén se dieron cita en Sevilla varios autobuses que salieron de Villacarrillo, Torreperogil y Linares. Los peregrinos pudieron visitar la casa madre de las hermanas de la cruz en Sevilla, donde está enterrada Madre María de la Purísima. La misa fue presidida por el cardenal arzobispo, Carlos Amigo, y concelebrada por el arzobispo coadjutor, Juan José Asenjo, por el arzobispo castrense, Juan del Río, y por el arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, Antonio Montero.

Abundantes vocaciones

Con un noviciado en Sevilla que suele oscilar entre las 40 y las 60 jóvenes en los últimos años, las hermanas de la Cruz constituyen un caso bastante excepcional dentro de las comunidades religiosas, que en general sufren escasez de vocaciones.

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