Comunicado de la HOAC en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

POR UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA

La violencia contra la mujer es un problema social de graves dimensiones. La violencia en la pareja y expareja es una de las múltiples violencias que sufre la mujer (vejaciones, mutilación, matrimonio forzado, trata, explotación sexual, prostitución, violación y acoso sexual) violencias que llenan nuestras comunidades de dolor.

En lo que va de año, en España han muerto 39 mujeres a manos de su pareja o expareja y seis menores. Alrededor de estas víctimas queda dolor y desolación, y a ellas se suman las miles de mujeres y menores que sufren violencias sin resultado de muerte y que son invisibilizadas.

Son muchas las personas cristianas que han estado y estamos implicadas en iniciativas para la erradicación de esta lacra, y que desde nuestro ser creyentes, no entendemos una vida de fe en donde haya condescendencia con la violencia.

Vivimos tiempos de cambio y hoy podemos reconocer y anunciar que la Iglesia de Jaén se compromete explícita y radicalmente “por una vida libre de la violencia contra las mujeres”. Y lo hace de manera clara y contundente sumándose a la condena, del papa francisco que define la misma como una “cobarde degradación del poder masculino y como la máxima expresión de relaciones de poder y desigualdad entre hombres y mujeres ” (Amoris laetitia 54).

Desde la Iglesia queremos que las mujeres víctimas de violencia nos sientan inequívoca, radical, afectiva y efectivamente de su lado. Tomamos partido de manera absoluta e incondicional por las víctimas de la insufrible y detestable violencia machista. En el propio seno de la Iglesia tenemos a no pocas mujeres maltratadas y también a maltratadores, ello nos ha de causar el mayor escándalo. No podemos dejar de sentirnos concernidos. Por todo ello proponemos:

-Sensibilizar y visibilizar que la violencia contra las mujeres es radicalmente opuesta al Evangelio de Jesús.

-Favorecer que las comunidades cristianas sean un lugar seguro donde se garantice a las mujeres que sufren violencia y a sus hijas e hijos un lugar de protección, respeto y empoderamiento para enfrentarla y tomar decisiones en libertad.

-Eliminar lenguajes y prácticas excluyentes que justifiquen el empobrecimiento y la violencia contra las mujeres.

Como trabajadoras cristianas proponemos a los sindicatos:

– Que refuercen su lucha por tutelar los derechos de la Ley de Violencia de Género de 2004 en lo referido primero,  a la falta de recursos y voluntad política para desplegar todas las medidas anunciadas, segundo a las prácticas de acoso a las trabajadoras  que han ejercido esos derechos y, tercero, no dejar fuera todo un abanico de violencias que se ejercen contra las mujeres, como recoge el Convenio de Estambul de 2011 del Consejo de Europa.

-Que intervengan en la negociación  colectiva, además de tutelar los derechos de la Ley,  para acabar con la discriminación laboral.

– Que atiendan  a las víctimas, realizando denuncias públicas ante las Inspección de Trabajo de los casos de violencia, discriminación laboral y ofertas laborales sexistas.

Lo decíamos antes, la violencia contra las mujeres es radicalmente opuesta al Evangelio de Jesús. La celebración, el 25 de noviembre, del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es una buena ocasión para que todas las personas nos comprometamos a luchar contra esta lacra.

Noviembre, 2017

Hermandad Obrera de Acción Católica. HOAC. Jaén

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