Clausura del ciclo de encuentros “El Atrio de los Gentiles»

     El pasado día 8 de mayo se clausuraba  el ciclo de encuentros que bajo el lema “El Atrio de lo Gentiles. Encuentros para la reflexión y el diálogo entre creyentes e increyentes” han venido celebrándose  desde el pasado mes de Febrero en el CEP de Jaén. Si en las anteriores sesiones el diálogo giró en torno a la ciencia y la ética respectivamente, este último encuentro versó sobre la relación entre el arte y la religión. 

     La sesión de clausura tuvo dos partes bien diferenciadas. En la primera el profesor del Seminario de Jaén Juan Jesús Cañete Olmedo mostró como el arte y la religión se potencian mutuamente siempre que respondan a una profunda experiencia vital de lo bello y lo sagrado.   La intensa experiencia de lo bello puede ser el preámbulo de una auténtica experiencia religiosa  y, de modo concomitante, los símbolos que traducen lo divino pueden llegar a ser esplendidas representaciones de la belleza. Juan Jesús Cañete terminó con la exposición de una experiencia realizada recientemente. En “facebook” se colgó la pintura de William Congdon “La Natividad” invitando a que se le dedicase unos minutos a mirarla detenidamente y después se comentase las sensaciones y emociones que esta obra les producía a los comentaristas. Los comentarios recibidos tanto de  creyentes, como de  agosticos y ateos,  evidenciaban  como de la contemplación de una obra de arte puede derivar  una experiencia religiosa. 
     En la  segunda parte del encuentro Juan Francisco Martínez Rojas,  profesor de nuestro Seminario y actual Deán de la Catedral de Jaén, después de una introducción donde destacaba como la historia del arte no puede entenderse sin la gran aportación del arte religioso cristiano y la fractura que, en este sentido, se ha producido en el arte contemporáneo, pasó a abordar el tema de la obra de arte desde la perspectiva de la didáctica de la religión. Escogiendo cuatro magnificas pinturas que se encuentran en la Catedral de Jaén, “La Anunciación” pintura anónima del XVI, “La Virgen de las Cintas “de Pedro Machuca , “El Cristo del Desamparo” y  “La Inmaculada” de Sebastián Martínez, y aplicando el esquema de la “Lectio Divina”  (lectio, meditatio, oratio y contemplatio) , en una exposición llena de erudición y profundidad,  fue mostrando  como se pueden utilizar las obras de arte sacro desde el punto de vista pedagógico y catequético. 
     Como síntesis conclusiva de lo expuesto por ambos ponentes podríamos destacar lo siguiente:
     • El cristianismo es la religión más sensual que existe, pues cree en la encarnación de Dios. Dios tiene un rostro humano, no es una magnitud abstracta, una idea o un postulado filosófico.
     • El arte es la prueba de que existe algo inmaterial  que se expresa en la materia y que este es puede ser una vía privilegiada para encontrarse con el Misterio.
     • El sentimiento  fundamental que está en está en el origen de todo arte, ciencia o pensamiento verdaderos es la contemplación de la belleza del misterio. Algo que, por otra parte, ya apuntaba  el mismo Einstein.
     El encuentro finalizó con la intervención de  María del Carmen Ropa, coordinadora  del evento, quien se hizo eco del buen desarrollo del mismo y dio por clausuradas estas jornadas del “Atrio de los Gentiles”.
     Haciendo una valoración de los resultados de estas jornadas hemos de congratularnos del éxito obtenido   tanto por el interés suscitado y la alta participación de profesores y maestros, como por la calidad de las intervenciones y la buena organización de las mismas. Es de esperar que se sigan proponiendo iniciativas de este tipo para restablecer los  puentes entre la fe y la cultura cuya ruptura supone uno de los dramas de la sociedad actual. 
Juan Jesús Cañete Olmedo
 
 

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