Celebración de la Jornada de Apostolado Seglar

     La Diócesis de Jaén ha celebrado, un año más, la Jornada de Apostolado Seglar en el Seminario Diocesano de Jaén. Con este van ya cinco años en las que las delegaciones de Apostolado Seglar y Familia y Vida aúnan sus fuerzas para organizar un encuentro de todos los movimientos y asociaciones de laicos de nuestra Diócesis.  

      El día 30 de diciembre del año 1988, el ya Santo, Juan Pablo II publicó la exhortación apostólica Christifideles Laici sobra la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. En ella se nos apremiaba a valorar la dignidad d los fieles laicos en la Iglesia, a redescubrir la importancia de la participación en la vida de la Iglesia, a ahondar en la corresponsabilidad de los mismos, y, cómo no, la importancia de la formación de los laicos. Temas que tras 25 años siguen plenamente vigentes. Por su parte el papa Francisco, en su exhortación Apostólica Evangelii Gaudium  nos ánima, entre otras cosas, a recuperar esos aspectos esenciales de la Christefideles Laici, centrando su atención en la situación actual del laicado y en los retos y desafíos que debemos acometer. Por eso este año la Jornada a nivel nacional se desarrolló bajo el lema “La Christifideles Laici a la luz de la Evangelii Gaudiun, 25 años de la exhortación apostólica sobre la vocación y la misión de los laicos”.
      Este año el encuentro giró en torno a la Vocación, siguiendo las indicaciones del Plan Diocesano de Pastoral. De ahí el lema propuesto por ambas delegaciones para dicho encuentro diocesano; “La Vocación Laical”, pues somos consientes de la necesidad del compromiso de los laicos para que los valores cristianos se hagan presentes y penetren en los distintos ámbitos de la esfera social. Ya que somos nosotros, los laicos, los que debemos llevar y ser portadores de esa alegría que supone el Evangelio. Las referencias a Dios y al Evangelio son sistemáticamente silenciadas en casi todos los ámbitos de la sociedad, por eso, desde la delegación de estimamos oportuno invitar a una serie de laicos comprometidos en dar testimonio en ámbitos tan diversos como el ámbito académico, en el que contamos con el testimonio de D. Antonio Bueno, profesor universitario, en el ámbito de la medicina, D. Juan de Dios Colmenero, médico que desarrolla su labor profesional en un centro de salud, en el ámbito de la política contamos con el testimonio del matrimonio formado por Javier Ráez y Catalina Trillo, miembros del partido SAln, del ámbito sindical nos acompaño D. Pedro Antonio Torres, Dña. María Dolores Núñez y Dña. Pilar Rus, presidenta y miembro de Vida Ascendente, y D. José María Mortales empresario.
      Todos ellos con un común denominador, que es el de hacer presente a esa “Iglesia en salida” de la que nos habla el Papa Francisco, saliendo de la propia comodidad y atreviéndose a llegar a esas situaciones del día a día que necesitan la luz del Evangelio. Destacando todos las necesidad de tener una comunidad de referencia, ya sea movimientos, asociaciones o comunidades parroquiales dónde se alimentan, se enriquecen y se toman fuerzas para poder llevar el Evangelio a sus realidades.  
      Comenzamos la Jornada rezando e invocando al Espíritu Santo, para que siga soplando con fuerza y nos aliente a desarrollar nuestra ardua misión. Oración presidida por nuestro Obispo D. Ramón que nos dirigió unas palabras de apoyo y ánimo y nos anunció su intención de convocar para el próximo curso pastoral un Foro de Laicos en nuestra Diócesis. Seguidamente nuestro delegado de Apostolado Seglar, D. Luís María Salazar nos iluminó con una ponencia sobre la misión de los seglares según la “Evangelii  Gaudium”, recordándonos que debemos ser cómo esos primeros apóstoles,  pescadores siempre dispuestos a echar las redes.     Durante la Jornada, también contamos con la presencia de nuestro Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales, que nos felicitó a todos los laicos de nuestra Diócesis, por el importantísimo papel que desempeñamos en nuestra Iglesia desde los distintos ámbito, reconociendo el grado de corresponsabilidad y formación que cada vez más encuentra en las distintas parroquias, movimientos y asociaciones eclesiales en nuestra diócesis.
      Los testimonios de los participantes así como el posterior coloquio entre todos los asistentes puso de manifiesto que todos somos llamados por Cristo como Iglesia, a ser agentes activos, a la vez que destinatarios, de la Buena Noticia de la Salvación, y debemos, por tanto, ejercer en el mundo, esa gran viña de Dios, una tarea evangelizadora indispensable. Podríamos decir que la vocación de laico es una vocación de consagrado al mundo para ser “Sal de la Tierra”, “Luz del Mundo” y “Fermento de la Sociedad”, y cada uno de nosotros pone su empeño en esa pequeña parcela de la viña en la que nos ha tocado ser presencia y testimonio del Evangelio.
      La jornada termino con una actuación de los niños y niñas participantes en el Encuentro y con una comida compartida.
 
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