Cazorla celebró con júbilo el 200 aniversario del establecimiento de la sede de la parroquia de Santa María de Gracia

En la tarde del pasado 11 de abril de 2019, la comunidad parroquial de Cazorla celebró solemnemente el bicentenario del hecho de que la Iglesia de San José, antaño capilla del convento de las Rvdas. MM. Agustinas Recoletas, acogió el traslado de la pila bautismal y la sede de la Parroquia cazorleña, desde la antigua Iglesia Mayor de Santa María de Gracia (actuales Ruinas de Santa María), hasta el mencionado templo, situado en la céntrica Plaza de la Corredera de la localidad.

A través de una histórica y emotiva Eucaristía, oficiada por el actual párroco Don Antonio Garrido Colomina, en presencia de los patrones de Cazorla, la Santísima Virgen de la Cabeza y el Varón Apostólico San Isicio, cuyas veneradas imágenes fueron trasladadas desde sus respectivas ermitas hasta el templo parroquial, para presidir tan extraordinario acontecimiento, el pueblo en pleno recordó con entusiasmo que aquel 11 de abril de 1819, fue el día escogido para que la Iglesia del Señor San José se convirtiera en sede canónica principal y casa espiritual de tantas generaciones de hijos nacidos en esta tierra.

Al inicio de la celebración litúrgica, se dio lectura al acta y nota marginal que certificaba que el traslado de la mencionada pila bautismal se produjo el domingo 11 de abril de 1819, por parte del Cura Teniente de la Iglesia Mayor de Santa María de Gracia, Don Mariano de Robles, el cual recibía previamente las órdenes oportunas para que así se efectuase.

A continuación, en lugar del acto penitencial se realizó la bendición del agua en la pila bautismal y la aspersión de los fieles con agua bendita; todo ello en recuerdo de aquella primitiva pila que fue llevada desde la antigua Iglesia Mayor de Santa María de Gracia, hasta la Iglesia de San José, hace 200 años y en la que multitud de cazorleños y cazorleñas abrazaron la fe en Cristo, mediante el sacramento del Bautismo.

En el transcurso de la homilía, Don Antonio indicó varios aspectos: en primer lugar, la santidad del templo cristiano, reflejada en las distintas inscripciones latinas que contienen las lámparas que cuelgan de la bóveda de la Iglesia de San José. En segundo lugar, el templo como signo evidente de la presencia de Dios, espacio para el gozo, máxima expresión del fervor, donde generaciones de cazorleños han recibido y reciben los distintos sacramentos y escuchan a diario la Palabra de Dios, casa modélica donde Cristo se encuentra con los hombres y los hombres con Cristo. Igualmente especificó: “El verdadero templo de Dios somos nosotros, los discípulos de Jesús que vivimos unidos a Él por la fe y la caridad. Por el bautismo estamos consagrados a Dios, somos templos vivos donde Dios está presente y operante y por su Espíritu nos asocia a su vida gloriosa y eterna”.

Como conclusión, Don Antonio hizo referencia al relieve de la Santísima Trinidad que corona el retablo mayor de la Iglesia y a Santa María de Gracia, cuya imagen sedente preside el conjunto:“Si la Iglesia somos el conjunto de los creyentes en la medida en que estamos vinculados a Jesús y vivimos en comunión espiritual con la Trinidad Santa de Dios (su imagen corona este retablo), por la intercesión de Jesucristo, esa Iglesia viva y santa es en primer lugar y de manera eminentísima, la Santísima Virgen María (titular de nuestra parroquia); y así como ella, la Iglesia es: Virgen excelsa por la integridad de la fe y Madre fecunda por el poder del Espíritu”

Acto seguido, se procedió a la renovación de las promesas bautismales y se realizó la oración de los fieles, algo más extensa, ya que en la misma se hicieron presentes un mayor número de necesidades de colectivos eclesiales y sociales, a fin de pedir para todos la gracia de Dios.

Como punto y final a tan solemne ceremonia, una vez impartida la bendición final, se cantaron los himnos al Santísimo Cristo del Consuelo (gran devoción del pueblo de Cazorla y su comarca), así como a los patrones del municipio, la Virgen de la Cabeza y San Isicio; también hubo un recuerdo especial ante la imagen de San José, Sagrado Titular de la Iglesia. Seguidamente los feligreses, organizados en dos largas filas, acudieron a los pies del presbiterio para besar la pila bautismal, en señal de veneración y compromiso con su parroquia.

Alberto Perona Navarro
Antonio Garrido Colomina

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