Carta Pastoral: Jornada Pro Orantibus 2019 “La mirada de la vida contemplativa”

Los monasterios son, por su misma naturaleza, lugares de mirada amplia. La de las contemplativas es la misma mirada de Jesús, esa que no se centra en sus cosas, sino que, iluminando sus ojos con el amor del Padre, siempre está fija en la humanidad para ofrecerle salvación. Así es como contemplan el mundo las santas mujeres que viven en nuestros monasterios, dirigiendo su mirada hacia el ser humano en cualquier situación de su vida y buscando para él lo mismo que quiere Dios, su bien y su felicidad.

En realidad, los muros, los claustros, los portones cerrados, que tanto impresionan e interrogan a esta sociedad nuestra tan aparentemente abierta, tienen más luz, más horizonte, más apertura que la vida loca de tanta gente que no ve más allá de sí mismo. Es por eso que confiamos tanto en nuestras comunidades contemplativas en la Misión Diocesana. Lo dijimos desde el comienzo, la Misión necesita de la oración y, de un modo especial, necesita la oración de quienes son Iglesia del Señor en los 19 monasterios de contemplativas que viven en la Diócesis del Santo Reino de Jaén.

Queridas contemplativas: últimamente, la Iglesia os anima a asociaros y también a situaros mejor en el cobijo de vuestras congregaciones; todo lo hace para vuestra protección. Sin embargo, nunca perdáis la cercanía y la carne de la tierra en la que vivís y morís, a la que habéis de servir con la calidad de vuestro corazón en sus alegrías y sus penas cotidianas, en sus trabajos, en sus esfuerzos, en sus luchas y en sus éxitos o fracasos. Por eso, estad atentas, muy atentas al latido de la Iglesia diocesana, abriendo para ello los muros y las puertas de vuestra clausura.

No olvidéis nunca que vivís en una sociedad que está herida por múltiples problemas humanos y sociales, y que también lo está por su olvido de Dios y por la escasez y la pobreza de su fe en Jesucristo, el Señor. Pero también os digo: gozad con lo que gozan vuestros hermanos en la fe y, en especial, gozad por el despertar misionero que están experimentando muchos de ellos en sus parroquias. “Cada parroquia una misión. Cada cristiano un misionero”.

Este año, en la Jornada PRO ORANTIBUS, en la que la Iglesia ha propuesto el lema: “LA VIDA CONTEMPLATIVA. CORAZÓN ORANTE Y MISIONERO”, os invito a que dejéis que penetre en el sentir, el vivir y en el orar de vuestras comunidades la ilusión misionera de nuestra Diócesis. Me consta que, en vuestra oración personal y comunitaria, habéis llevado hasta el corazón de Dios los caminos que tantos hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos han recorrido en cada una de nuestras parroquias, para acercar a tantos el anuncio del amor de Dios y de Jesucristo, su Hijo y nuestro Salvador. Los que al comenzar tenían tanto miedo, ahora están felices por lo que han hecho. Espero que os den las gracias, porque estoy seguro de que  si el Espíritu Santo ha hecho tantas cosas hermosas entre nosotros a lo largo de este año, en parte es porque vuestra insistencia le ha movido con una fuerza especial.

Vosotras sois Cor Orans y vuestra Iglesia Diocesana es para vosotras Corazón Agradecido. Por eso, nuestra gratitud no tiene una forma de manifestarse distinta de la vuestra. También, nosotros oramos por vuestra santidad, por vuestra libertad de espíritu, por vuestra generosidad. Al hacerlo queremos acercarle a nuestro Dios un deseo que nos beneficia, porque de vuestra felicidad depende, en mucho, la nuestra. Le pedimos al Espíritu Santo que despierte en la fe de nuestros jóvenes sensibilidad espiritual, para que sepan valorar mejor donde encontrar las fuentes del bien y de la felicidad cuando buscan encontrar la vocación a la que Dios les llama.

Seguid orando por la Misión Diocesana: no ha acabado ni acabará nunca, aunque la convocatoria de ese año finalice en el mes de octubre. Nosotros nos sumaremos al mes misionero con interés, entusiasmo y creatividad, como siempre sucede en Jaén y, entonces sí, daremos por finalizado todo lo que hemos hecho para despertarnos en el sueño misionero de llegar a todos. Haremos una gran fiesta misionera en la que estaréis todas vosotras en nuestro corazón, y vosotras estaréis cercanas al gozo de una Iglesia que festeja con alegría misionera.

Con mi afecto y bendición muy especial para todas las consagradas de nuestros Monasterios de Contemplativas.

+Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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