Carta Pastoral del Obispo de Jaén: GRATITUD Y ESPERANZA

D. Ramón del Hoyo López          En tu despedida de la Catedral de Jaén, Santísima Virgen de la Cabeza, con fe viva y esperanza firme te repetimos, una vez más, en nombre de esta Iglesia que el Señor me ha confiado: “Tu eres la Hija predilecta del Padre, la Madre que reina junto al Hijo Resucitado, la Gloria del Espíritu Santo, Santuario de la Santísima Trinidad y Madre de la Iglesia… Consagramos nuestras vidas de peregrinos a ti que nos has precedido en el camino de la fe, hasta que salgas un día a nuestro encuentro eterno con Dios” (oración jubilar).

                    1.- Demos gracias a Dios.

          El salmo 110 nos invita a descubrir las muchas cosas buenas que el Señor nos concede cada día, los numerosos dones que recibimos para sentir su gratitud. Gracias, Señor, por este Año Jubilar, por estos últimos días. Con un corazón agradecido seguimos celebrando diariamente en gran encuentro de la gratitud, la Eucaristía.
          Tenemos motivos sobrados, como Iglesia particular de Jaén, para entonar este salmo, a la vista de la generosa respuesta de los fieles diocesanos a la invitación de este Jubileo en el primer templo diocesano. Han aflorado con fuerza sus raíces marianas y nos llena de esperanza la respuesta, sobre todo, de los niños y jóvenes, futuro próximo de esta Iglesia.
          Por todo ello, por tantas numerosas celebraciones que el Señor y la Santísima Virgen conocen y valoran, alabamos al Señor de cielo y tierra que revela estas cosas a los sencillos de corazón (cf. Mc 11,25).
          El milagro de Caná de Galilea, se ha hecho presente en esta Iglesia diocesana y ¡estamos alegres! Gracias, Santísima Virgen de la Cabeza. La lista de agradecimientos a los demás se hace interminable. Prefiero destacar únicamente que hemos palpado muy cerca la “comunión y corresponsabilidad” desde el amor a Dios, a través de nuestra Patrona.
          Unidos y agradecidos también a nuestro Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, que nos indica el camino a seguir para ser “testigos del Evangelio de Jesucristo” y emprender cada día la gozosa tarea que el Señor pone en nuestras manos.

                    2.- Miremos el futuro con esperanza.

          Iniciamos el próximo domingo, día 29 de noviembre, un nuevo año litúrgico. Es tiempo de Adviento, camino de la Navidad. Dios viene a visitar a su pueblo, nos repetirá la liturgia. Viene a habitar con nosotros y formar familia junto a él.
          Prepararse para la Navidad significa comprometernos a construir la “morada de Dios entre los hombres”. Cada uno ponemos nuestro granito de amor para lograr que esta casa, nuestra familia eclesial diocesana, sea casa de comunión, en la que nadie se excluya, ni quede excluido.
          Como en tiempo del profeta Sofonías, el anuncio de esperanza es escuchado de modo privilegiado por quienes soportan pruebas, por los “heridos por la vida y huérfanos de alegría”. Esta profecía es para todos nosotros. Es profecía de salvación e invitación de renovación personal y comunitaria.
          Iniciamos este Adviento muy de la mano de nuestra Madre y Patrona. Pensemos que para transformar el mundo y nuestras vidas Dios eligió a Maria de Nazaret cuando, por medio del ángel, le dirigió el trascendental saludo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Estas son las palabras que encierran el secreto de la verdadera Navidad.
          Dios nos lo repite a cada uno y en los cuatro puntos cardinales de esta Iglesia Diocesana de Jaén puede escucharse: “Alegraos, el Señor está cerca”.
          Abramos nuestro interior a Cristo. Él es el manantial de nuestra alegría y esperanza. Llévanos de tu mano, Santísima Virgen de la Cabeza. Gracias, Madre.
          Les bendice y saluda,
                                                  + Ramón del Hoyo López
                                                  Obispo de Jaén

Jaén, 24 de noviembre 2009

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