Abierta de nuevo al culto la ermita de Santa Lucía en Martos

En el año 2009 el techo de la ermita de Santa Lucía en Martos comenzó a venirse abajo y la imagen de la mártir tuvo que ser trasladada a la parroquia de San Amador. Empezaba una etapa de esfuerzo y sacrificios para rehabilitar esta querida iglesia de la ciudad de la peña. Hace unos días, el vicario episcopal de comunicación del Obispado de Jaén, D. Antonio Garrido de la Torre, celebraba la Eucaristía con la que se abría del nuevo al culto esta emblemática ermita marteña. La Eucaristía estuvo concelebrada por el párroco de San Amador, D. José María Juez, el padre Heliodoro y el párroco de San Juan de Dios, D. Eugenio Casado Morente.

Según María Belén Espejo Jiménez, miembro de la Comisión de Obras de Santa Lucía en la Parroquia de San Amador y Santa Ana de Martos, “cada uno colaboramos como pudimos en la primera fase de las obras: la reforma del tejado. Nuestro anterior párroco Fray Manuel Gómez Zaragoza tuvo que, casco en mano, ingeniárselas para comenzar a financiar esta obra y todo el grupo parroquial de San Amador junto con el pueblo de Martos participamos vendiendo las famosas tejas dulces de El Puerto, azulejos, lotería, jabones, tejas con imágenes de Santa Lucia y San Amador, participando en migas solidarias, veladas benéficas y un largo etcétera.

Finalizada la primera fase y tras la marcha de nuestro párroco, un grupo de fieles de la Parroquia de San Amador se hizo cargo de la comisión de obras en su segunda fase. Es decir, el arreglo interior de la ermita.

De la mano de nuestro Párroco actual D. José María Juez Ahedo y gracias a su apoyo, su comprensión y su gran cariño por esta ermita y por el trabajo que hemos realizado empezamos a llevar a cabo la operación baldosa, con la que sufragábamos (y aún seguimos haciéndolo) el coste de las baldosas de esta ermita.

Tuvimos que reinventarnos con nuestras mejores recetas y empezamos a vender nuestras tradicionales paparajotas, licores, dulces caseros, bombones, calendarios, mantecados…”

El pasado 12 de Diciembre de 2015, la imagen de Santa Lucía fue trasladada a su casa de la mano de sus vecinos y vecinas que tanto la han echado de menos.

María Belén Espejo comenta que “han sido innumerables las muestras de cariño que esta ermita de Santa Lucía ha recibido: gente que colabora con la operación baldosa, que aporto dinero para donar cada uno de los bancos que hoy tiene la Ermita, vecinas que alegres por la vuelta de “su Santa Lucía” traen los adornos florales para su Ermita, carpinteros ilusionados con un bonito proyecto, pintores bondadosos que rebajan el precio de su trabajo, escayolistas que no solo ponen escayola sino su cariño, su trabajo gratuito y su experiencia para ayudar en cualquier tarea, obreros que subsanan defectos, peones que rematan faenas, jardineros que ven florecer la fachada con brillo, tapiceros que arman nuestros objetivos, limpiadoras que desinteresadamente se tiraron al suelo a enjabonar baldosas hasta que todo comenzaba a oler a nuevo, a bueno…”

Al finalizar la Eucaristía, tuvo unas palabras el párroco de la comunidad, D. José María Juez, y se leyó una monición final en la que se agradecía a todos “el trabajo y vuestro cariño con Santa Lucía: os queremos dar las gracias porque todos venís con cariño a participar, a sentir que este proyecto  forma parte de sus vidas”.

María Belén Espejo Jiménez

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