10 vecinas de Campillo son desde mayo, ‘Marías de los Sagrarios’

A San Manuel González, Santo y hombre misericordioso, pedirle que nos siga guiando para que iluminadas por Cristo, seamos un ejemplo de Marías y demos y busquemos compañía a Jesús Eucaristía como él hizo en Palomares del Rio (Sevilla)

La parroquia de la Encarnación de Campillo de Arenas, el 26 de mayo ante la presencia de nuestras hermanas Nazarenas y su párroco, D. Juan Jiménez Lomas, pudo culminar, después de dos años de formación Eucarística, uno de los más bellos y significativos momentos que quedarán plasmados en el corazón de todas aquellas que con orgullo aspiraban a ser “María de los Sagrarios”. Día especial porque la misma palabra lo expresa todo “María de los Sagrarios”, no es una simple expresión, ni un título cualquiera, es mucho más profundo y bello. Ser María es tener una estrecha comunicación, una estrecha intimidad con Jesús Sacramentado, es escuchar y hablar sin palabras, porque el Sagrario te envuelve en esa calma y esa paz interior, en ese silencio en el que sin lugar a dudas, experimentas una bonita conversación con Cristo, en la que ya no hacen falta las palabras, sólo dejarse llevar ante ese silencio tan penetrante y empaparte de esa sensación de amor que revitaliza tu vida a medida que entiendes cual es el mensaje. Ese mismo mensaje no es otro que “AMOR” en mayúsculas.

Visitar el Sagrario es precisamente eso, la más intima comunicación y manifestación de amor, de profunda espiritualidad, de íntima unión con el que sacrificó su vida por nosotros.

¿Qué más muestra de amor que esa?

Por eso las Marías de los Sagrarios comulgamos con esa complicidad y unión, con ese amor sin medidas que por el mismo amor se derramó esa “preciosísima sangre”. Y así hemos tomando ejemplo de su madre, principal Sagrario de Cristo, que con su silencio, su humildad, supo llevar ese tremendo dolor que le causa la pasión, el calvario y la muerte de su hijo.

Tomamos a María como nuestro referente, como nuestro camino a seguir, con esa paciencia, esa humildad y esa sabiduría, con ese sufrimiento en silencio por hacer la voluntad y cumplirla en todo lo que se le había encomendado.

María nunca abandonó ni cuestionó su destino, lo acató sin preguntas, por duro que fuera, es por eso que con su llanto silencioso, con su duro sufrimiento, fue la primera Apóstol entregando su vida y aceptando la muerte de su hijo con resignación para redención de nuestros pecados.

Como “Marías de los Sagrarios”, nuestro compromiso no es otro que no permitir que existan “Sagrarios” en soledad, es nuestra ilusión y compromiso acompañarle y ser “Apóstol” de “Aquel” que nos escucha, que nos abre sus brazos amorosos a diario, que no nos cuestiona y que nos espera con ansiedad para escucharnos simplemente decir: “Aquí me tienes, ilumina mi día y ayudarme a superar mis malos momentos”.

Después de dos años en contacto con nuestras Nazarenas, de su labor de apostolado. El tomar esa medalla en nuestro corazón, es una muestra más de la misericordia de Cristo en el Sagrario y del ejemplo de su madre María, del amor tan puro, grande y sin condiciones.

Damos, gracias por esta vivencia. Que Él nos ilumine y nos ayude para conseguir que en ningún Sagrario más esté solo, que en este silencio tan maravilloso sepamos escuchar y reparar, que no es más que la herencia de Dios, “SENTIR Y DAR AMOR” y como finalmente dice el lema de este curso  de las Marías “LO QUE EL AMOR NO PUEDE CALLAR” y lo que el amor no puede callar es “JESÚS EN EL SAGRARIO”.

Mil gracias por la labor que realizan nuestra Hermanas Nazarenas y por esa reparación y amor constante que nos transmiten.

Las Marías del Sagrario de Campillo de Arenas

 

 

Compartir: